Ascensión a Las Corcadas – La Panda – desde Casasuertes

Ya hacía tiempo que no pisaba tierras de Casasuertes (Burón, León) y al mismo tiempo que no ascendía un “2.000”. Aunque lo último tiene poca o ninguna importancia, si era importante para mí volver a andar por uno de los valles más chulos e interesantes de la cordillera cantabrica en su vertiente sureña.
 
Este valle y casi esta misma ruta que hoy os presento en el blog, ya había sido tocada AQUÍ hace unos años cuando descubrimos con Adrián los antojos del Oso con las maderas de los refugios del parque regional.
 
 
 Casasuertes (Foto: Adrián Fernández)
 
Ya de aquella hablamos de subir hasta “La Panda”, esa peña caliza con esa cresta de “diplodocus” tan característica que en los mapas aparece normalmente como “Las Corcadas” y que enamora al montañero que la ve por primera vez por sus atractivas vertientes que caen tanto hacia Portilla como a Casasuertes.
 
 
 Corcadas, solitaria montaña caliza a la sombra del Gildar y el Cebolleda, desde Peña Prieta.
 
 
2.050 metros de altura elevan a esta montaña para servir de mirador excepcional de los gigantes de Tierra de la Reina que se agrupan hacia el norte y el este: Peña Prieta, Tres Provincias, Cubil del Can, Vallines, Lurianeta, Murcia, Espigüete… Así como la línea de cumbres de Gabanceda-Cebolleda, que esconde al otro lado el bucólico valle de Valdeón y los Picos de Europa.
 
Pero no solo altas cumbres destacan desde su cima, sino también una expléndida visión de los espesos montes de Portilla de la Reina, hogar principal del oso pardo en su sector oriental, y que están llenos de fauna que se puede ver facilmente en esta ascensión. Allá vamos.
 
 
 Saliendo de Casasuertes, al fondo la pirámide de La Panda.
 
Salimos de Casasuertes, a una altitud de 1.240 metros sobre el nivel del mar.
Desde pequeño, oir hablar de este pueblo o ver su nombre en los mapas, hacíame pensar instantaneamente en lo salvaje, en lo virgen, en lo más profundo de la montaña de Riaño y por extensión, de la cordillera.
Y es que Casasuertes son palabras mayores. Su aislamiento que se aprecia una vez pasado el cruce de Cuénabres al sumergirnos en verdaderas selvas cantábricas no tan frecuentes en su parte sur, hace de este valle un lugar de privilegiada naturaleza y de historias que hablan de grandes nevadas, lobos, osos y quizás, soledad.
 
 
 
 
El pueblo es apenas una calle que acompaña al río y que se arrejunta a él bajo las miradas de Peñamayor y el hayedo que se extiende hacia el valle del Misón, ya bajo la cumbre del Pandián.
 
 
 Entre Prao Mayor y la Cueña
 
A pesar de la estrechez del valle en este punto, poco a poco, según salimos del pueblo hacia el norte, la vega va ganando terreno y el paisaje se abre en los terrenos de Prao Mayor, uno de los lugares más guapos de este valle y cruce de caminos, por otro lado.
 
Ya con la sombra de La Panda sobre nuestras cabezas, que desde aquí se muestra piramidal y esconde su larga cresta que tanto la caracteriza, cogemos el camino que se interna en la foz de la Cueña, puerta de acceso al valle de Valcarque.
 
 
Venada y cría subiendo hacia las Consagras
 
 
Este es uno de los pasos más prestosos del recorrido, caminando bajo el fresco hayedo, sobre el río, pegados a la caliza y con buenas vistas sobre el monte de las consagras que suele ofrecer buenas visiones de fauna local, avanzamos ya con algo más de pendiente sobre sendero sin demasiadas pérdidas.
 
Como comentábamos en el anterior reportaje sobre Casasuertes, en este guapo lugar se halla una oquedad sobre la roca donde se suele echar de comer a las cabras montesas en tiempos de invierno y nevadas, y comentaba Adrián la manía que tiene el oso de entrar a esta cueva no a comer la comida a las cabras, sino a desmontar la esctructura de madera que sirve de recipiente de la comida. Parecer ser un animal con ciertas manías y costumbres las cuales incluyen reventar todo lo que sea madera y pueda estar un poco dulce. ¡Qué personaje tenemos en nuestros montes!.
 
 
 
 
Salimos de la Cueña a los prados de Valcarque, punto donde aprovechamos para comer y estudiar la ascensión a la divisoria de aguas entre Casasuertes y Portilla (Concejos de Burón y Boca de Huérgano).
 
 
 Montes de Valcarque
 
Hay sendero, a veces un poco difuso, para subir por el hayedo que tenemos en hacia el este y que nos ha de llevar a la collada que separa Valcarque de Susiellas, otro de los grandes valles de Riaño, y acceso más rápido para coronar las Corcadas, si se quiere.
 
Negociando un poco con las urces y las escobas llegamos al collado, a 1.635 metros, desde el cual vemos la línea a seguir para arribar a la base de La Panda.
 
 
 

 Subiendo la ladera de la Panda con Gabanceda al fondo y el macizo del Cornión por detrás de ella.

 Ten, Pileñes y Maciédome
 
La blanca caliza de esta montaña destaca entre las cumbres que la rodean, ya geología más cuarcítica y pizarrosa. Esta veta caliza sigue su recorrido hacia Cuénabres aflorando entre el monte cada poco casi de forma rectilínea.
 
Tenemos ya una magnífica panorámica de Picos de Europa, con abundantes neveros en pleno mes de Julio, así como del Mampodre, Peña Ten, Pileñes y demás amigos.
 
 
Vistas hacia Casasuertes, el valle donde venimos y al fondo el Mampodre.
 
 
Con muchas ganas de abandonar una vez el no confortable terreno de monte bajo salimos a la cabecera del valle de Montó, bajo la pirámide de La Panda. Vamos a por ella.
 
Y vamos poco a poco porque los 200 metros de desnivel que nos separan de la cumbre se hacen de rogar, y más aún cuando vamos parando constantemente para deleitarnos con las vistas de esta guapa pero también fria mañana de Julio.
 
 
 
 
Llegamos a la cumbre por fín. Más montañas al otro lado y sobretodo, lo más destacable, es el inmenso monte de Portilla de la Reina que posee en los valles de Vallorza y Salceda.
 
Comunicados con Casasuertes por sendero, son sitios realmente salvajes. Me imagino a las gentes de estos dos pueblos caminando por estos montes en invierno, sobre la nieve, con la oscuridad de la noche cayendo sobre sus cabezas y con el miedo ancestral al lobo sobre su cuerpo.
 
 
 
 
En Salceda, me comenta Adrián, se intentó la suelta en libertad de la osina Jimena, encontrada en el Alto Sil y llevada a Burgos para su conservación y su preparación para la posterior suelta en liberdad. El esbardu murió en el viaje de vuelta a las montañas leonesas. Sin esclarecerse mucho el por qué, fue un buen mazazo para toda la gente que trabaja por la recuperación de la especie en la montaña de Riaño. Hubiera estado bien que el centro de recuperación de especies estuviera aqui, y no a 200 kilómetros. Pero bueno, eso ya es tema político…
 
Revolución de montañas: Vallines, Lurianeta, Coriscao… entre otras
 El que escribe sobre el valle de Susiellas
Nos vamos a por la cumbre “cumbre” de Las Corcadas. Un chulo cresteo que ya echaba de menos, mientras observamos venadas, rebecos y cabras montesas. Toda una lección de fauna.
Es Corcadas y el macizo del Yordas uno de los pocos lugares de la montaña leonesa donde poder observar cabras montesas, reintroducidas aquí hace apenas unas décadas con claros fines cinegéticos, casi como el venado, especie no tan abundante hace un siglo como lo es ahora. Si es verdad, que la cabra montesa paseó por estas montañas hace siglos, siendo extinguida como otras tantas especies (quebratanhuesos, lince, perdiz alpina…).  
 
 
 
 
Pasamos por una brecha en la caliza que se cuela hacia el este vertiginosamente y decidimos convertirla en punto de partida hacia el collado la Cruz, el punto que queremos coger para descender de nuevo a Casasuertes.
 
Foto de cima y vuelta hacia la brecha, no sin antes contemplar pausadamente todas la cumbres del Alto Esla en su parte de Tierra de la Reina, verdaderos titanes, toda una revolución de montañas de varias formas y tamaños. El Cubil del Can, con su tradicional nevero que se mantiene hasta Agosto lleva buena parte de las miradas. El Espigüete, cumbre palentina con parte en tierra leonesa, es casi una deidad en esta parte de la cordillera.
 
 
El Cubil del Can y al fondo Peña Prieta, máxima altitud de la cordillera
 Espigüete
El descenso, con precaución, porque ya se sabe que “en las bajadas, están las ostias”, lo realizamos apuntando hacia el collado la Cruz a través de lleras y terreno no muy bueno.
 
 
 Ruta de descenso al valle
 
 
En la Cruz nos espera el frescor de hayedo, que se agradece después de unas cuantas horas de sol y piedra. El sendero que aquí se coge nos lleva directos a Prao Mayor a través del valle de Salceda (si, el mismo nombre para este valle de Casasuertes), terreno conocido donde cogeremos de nuevo la pista de ida para hacerla de vuelta, no sin antes mojar un poco las piernas en el truchero río de Casasuertes.
 
 
 
(Pinchar para ampliar)
 
 
Tiempo aproximado: 6 horas
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4 pensamientos sobre “Ascensión a Las Corcadas – La Panda – desde Casasuertes

  1. Dani

    Qué ruta más buena en uno de los rincones más bonitos de España. Para mí eso es una ruta perfecta: circular, el durante bonito y vistas espectaculares, lo de menos es la altitud que se alcanza. Las fotos, de impresión.

  2. Aitor tilla

    parte leonesa en el espigüete? No estas en lo cierto. Revisa los mapas. Lo que si tiene desde Leon es una vista preciosa.

    Sin animo de polemicas eh? Sigo tu blog y me gusta mucho

    1. admin Autor del artículo

      Buenas tardes Aitor,

      Entiendo que la base oeste del Espigüete se asienta en terreno de Valverde de la Sierra. Y digo base, no cumbre. Mapas revisados por si acaso.

      Sin ningún ánimo de polémicas, pues en realidad las montañas no entienden de fronteras, si acaso de vientos, xeladas o cierzadas, jeje.

      Un saludo y muchísimas gracias por comentar y seguirme.

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