El Faedo de Orzonaga en otoño

El Faedo de Orzonaga es uno de los más próximos a la capital leonesa y por consiguiente uno los hayedos más meridionales de la cordillera cantábrica, sistema montañoso que alberga grandiosos (en tamaño y calidad) ejemplos de estos bosques unos pocos kilómetros más al norte.
 
Es por tanto el Faedo de Orzonaga, junto con el inmediato de Llombera, una no muy extensa (alrededor de 2-3 kilómetros de longitud) mata de haya localizada en las umbrías laderas del valle de Orzonaga (ayuntamiento de Matallana de Torío) pero de gran calidad ambiental y de enorme importancia por ser, como antes he apuntado, uno de los hayedos limitrofes entre las regiones eurosiberianas y mediterraneas de la península ibérica y al mismo tiempo entre la montaña y la ribera de León, que son al fin y al cabo los dos paisajes sustanciales de la geografía leonesa y que en este tramo medio del río Torío confluyen.

        

Faedo de Orzonaga
El Faedo en periodo estival
Orzonaga
Orzonaga
Faedo es el nombre tradicional de León y Asturias más extendido para nombrar a los bosques de hayas que pueblan las laderas orientadas al norte en la cordillera. Su origen nace en la lengua asturleonesa, descendiente del latín “Fagus Sylvatica” que en estos lares del norte se escenifica también como “fayéu” en el occidente, “faéu o faedo” en el centro, “fayeru” en los valles del Nalón y “jedo” en el oriente cantábrico.

 
Es común encontrar más topónimos con el nombre “Faedo” en otros hayedos cercanos. Quizás el más famoso sea el de Ciñera de Gordón, galardonado por su buen estado de conservación y accesibilidad.
 
A mi, de manera personal, me presta más caminar sosegadamente y deteniéndomente en cada detalle por el faedo de Orzonaga, un tanto menos visitado y un poco más auténtico.
 
Es por ello por lo que siempre que tengo oportunidad me escapo a este pueblín minero de la cuenca de Matallana del Torío. De hecho, el faedo de Orzonaga no es la primera vez que aparece en este blog. AQUÍ os dejo un similar paseo por él en época estival.
 
He puesto el apellido “minero” a Orzonaga porque, si bien ya no quedan minas en este precioso valle leonés, si las hubo, y muchas. Casi todas las vallejas de Orzonaga guardan huellas de su pasado minero. Hoy la mayor “huella” minera en explotación se concentra en valle contigüo, en los términos de Llombera y Santa Lucía, donde resisten los últimos pozos de la minería leonesa.
 
Tomando el camino que sale del pueblo  (existe un cartelín que indica la dirección a tomar para llegar a Llombera y al Faedo) hacia el oeste, vamos integrándonos poco a poco en un tupido valle salpicado de praderia húmeda, roble y vegetación de ribera. El hayedo hará su acto de presencia unos metros más arriba, según vayamos acercándonos a la collada Gudina (1.233 metros) y ganando altura.



 
El paseo hasta la collada es entretenido. Puede existir, en épocas de lluvia, bastante barro y charcos en la pista, por lo que recomiendo un calzado adecuado.
Tras algunas revueltas y ya con algo de pendiente, el camino se enfrenta a su parte última antes de culminar en la collada que separa los términos de Orzonaga y Llombera.


Y es en estre tramo donde el faedo contacta con nosotros, acompañando al arroyo que se gesta en su frondosas vallinas. El otoño en este tramo se puede saborear y palpar. El agua y el hayedo son casi siempre dos elementos que brindan espectáculares imagenes y fotografías al senderista.


Llombera
Llombera
Punto en el que comienza la senda en el interior del faedo
 
Tras un pequeño vistazo a Llombera en el alto de la collada, volvemos unos breves metros sobre nuestros pasos para coger un senderín que se cuela, ahora si, en el interior de faedo.
Poco se puede decir sobre esta segunda parte del paseo… la lista de adjetivos se queda corta. Simplemente “pura belleza”.


El faedo de Orzonaga no es quizás tan grande como los hayedos de Riaño o Campo de Caso, pero es muy, pero que muy bello. Tiene buenos ejemplares de haya sobre un suelo que es un mar de hojas  salpicadas de rocas calizas cubiertas de verde musgo. Es como un mundo aparte, una especie de puerta a otra dimensión, casi podría decirse. ¿Quién no ha sentido una energía diferente caminando por el hayedo?.

Faedo de Orzonaga


Todavía hace poco me enteré de la simpática historia que circula por Orzonaga y más concretamente por su faedo. “El elefante de Orzonaga” es leyenda, historia y hasta cultura, pues de estos hechos se hicieron hasta cantares y estatuas. Según me cuentan resulta que todo comenzó en un noche tormentosa en la que un rapaz de pueblo bajó asustado y conteniendo la respiración a las casas de la aldea asegurando haberse encontrado con un elefante en medio del Faedo. Verdad o mentira, el caso es que medio pueblo subió  aquella noche al interior del faedo, que en mitad de la tormenta parecía tener vida propia. No se encontró a tal elefante, pero el caso es que la anécdota quedó en la memoria popular y se transmitió a toda la comarca, haciendo que Orzonaga, además de minas y faedos, tenga hasta elefantes.

Primeras nieves en el Correcillas, cumbre omnipresente de buena parte de León
Saliendo del denso reino del faedo
El sendero que seguimos nos llevaría a la cresta de la ladera (collado cimero). Pero nosotros vamos a descender por una vallina del faedo hacia el valle, no sin antes dejarnos perder medio a posta por el tramo en el que el roble y el haya compiten por dominar el bosque. Es una lucha milenaria, paciente, centímetro a centímetro, que da, por otro lado, buenos ejemplos micológicos bajos los pies de estas especies tan nuestras.

Orzonaga y Correcillas

Primeras nieves en el Correcillas

Vamos a salir a la pradería a través de varios trecheros utilizados para sacar la leña hacia el valle, pasando cerca de un depósito de agua donde hay una pista que comunica con la que hemos utilizado para la ida anteriormente.
 
Un breve paseo de dos horas por algunos de los rincones del faedo de Orzonaga que nos ha servido para “empaparnos” del otoño que solamente los hayedos parecen saber propiciar.

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18 pensamientos sobre “El Faedo de Orzonaga en otoño

  1. cristalines

    Menos masìficado que el de Ciñera y para mi mas vistoso sin desmerecer ninguno. La ruta la hicimos por un camino a la entrada del pueblo subiendo hasta un refugio, de esa manera es circular.
    Un saludo, te seguimos ��.

  2. McRobi

    Sin duda, los hayedos son los mejores lugares donde “empaparse” de esas sensaciones melancólicas que desprende el Otoño, aunque son bonitos todo el año, este es el momento de disfrutarlos, y más este año, en el que el otoño ha venido tan tardío. Me lo apunto por si algún día tengo la fortuna de visitar la zona! 😉

  3. La Luz del Monte

    El hayedo es un monte por el que se camina muy bien. Todo son ventajas, emocionales, sensitivas, físicas, y si encima es maduro y variado, un bosque soñado. El otoño es una época dorada para visitar estos bosques, pues ofrecen una amplia variedad de tonos, un clima benigno y una variedad de organismos vivos, vegetales y animales, que se manifiestan muy bien en esta época. Setas, frutos silvestres, invertebrados, anfibios, pájaros… Enhorabuena por las fotografías y por el artículo. Un saludo.

  4. victor viñuela gutierrez

    HABRIA QUE NOMBRARTE EMBAJADOR DEL FAEDO DE ORZONAGA
    YA QUE HE VISTO VARIOS REPORTAJES DEL MISMO Y NO ESCATIMAS ELOGIOS
    A LA HORA DE DESCRIBIRLOS.

    1. Alejandro Autor

      Al cesar lo que es del cesar, y el faedo de Orzonaga es uno de los bosques más guapos de la montaña central leonesa. Ojalá repercuta en positivo para la zona y sobretodo, ojalá siempre esté bien conservado.
      Un saludo amigo, y muchas gracias por tus palabras.

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