La cascada de Firvia – Oneta (Villayón)

El occidente asturiano es un mundo aparte dentro de la majestuosidad natural del Principado.
Una continua caja de sorpresas de color verde donde la mar y montaña cantábrica se enlazan a través de pueblos vaqueiros como el de Luarca, de desembocaduras de ríos que llegan desde lo más interior de Ibias y Ancares (Navia) o de valles escondidos al tiempo y al espacio como los del Conceyu de Villayón.
 
              Desembocadura del río Navia en el cantábrico
 

Villayón

 

Dentro de bonita estructura turística que lleva de nombre “Parque Histórico del Navia”, y que aglutina los concejos que tienen el honor de albergar en su terreno parte de las aguas de este largo río que viene desde Lugo para desembocar a los pesqueros puertos de Navia, entre los que se incluye el pintoresco Puerto de Vega, aparece, como veníamos diciendo, un monumento natural declarado así por el gobierno asturiano en el pueblo de Oneta, concejo de Villayón: Las Cascadas de Oneta.
 
 
 
Decir que no son las únicas del concejo, pues Villayón es tierra de cascadas que se precipitan desde altos pastos ganaderos buscando el Navia embalsado en el tranque de Arbón. 
Nos encontramos por lo tanto en tierra de grandes desniveles, montuosa, de eucalipto y pino ( también de abedul y castaño )… pero al mismo tiempo la presencia del mar cantábrico, cercana, perceptible en el aire y en la meteorología, influye y condiciona estas tierras a mitad de las alturas cantábricas y el vasto océano atlántico.
 
Oneta
 
Desde los altos de la sierra de Panombres, una de las alturas de la comarca con 842 metros de altura, corren los regueros que forman el río Oneta, corriente de agua que entre verdes praderas separa los pueblos de La Lliera y Oneta, siendo este último nuestra puerta de acceso para ir en busca de la bella y escondida dama del agua.
 
             Oneta y camino hacia las cascadas
 
Hacia las cascadas
 
Desde el ganadero pueblo de Oneta aparece una ancho camino que se empeña en ir descendiendo paulatinamente entre la ancha pradería hacia lo que parece un estrecho entre dos peñas a apenas un kilómetro de las calles de esta aldea que guarda interesantes ejemplos de hórreo asturiano.
 
            El pueblo de La Linera / La Lliera
 
 
 
Para nada piensa el senderista encontrarse tan espectáculo de agua y bosque entre estas suaves vegas mecidas por el aire cantábrico y un tanto sobrehumedecidas por la primavera diluviana de este año 2013. 
 
Pero el paisaje cambia repentinamente al acercarnos al río. Baja furioso, espléndido, sonoro, desbocado, sin nada que lo detenga excepto un salto sobre el aire de más de 30 metros de altura.
 
Firvia
 
El agua y el paso del tiempo han creado un escenario ambiental que puede dejar, aviso, con la boca abierta a más de uno. A mí, por lo menos, me la dejó.
 
Conocer a Firvia desde su salto al vacío hasta su llegada de nuevo al suelo terrestre es semejante a conocer a un ente milenario, místico, casi sagrado. Quien sabe si esta increible cascada es en realidad cobijo de xanas ocultas entre las peñas cubierta de verde musgo o es en si misma una de ellas que con su radiante y sonora lámina de agua guarda estos lugares a salvo de enemigos no deseados.
 
 
 
                             Un Mirlo acuático
 
La Firvia es como conocen a esta cascada, integrante de los tres saltos de agua que tiene el rio Oneta en este paraje. Firvia seguramente provenga de la palabra “fervir” -hervir-, pues parece que agua “fierve” cuando cae sobre el lecho del río tras metros sostenida en el aire. Suele ser una denominación muy recurrida en Galicia, Asturias y León (La ferviencia, la fervenzona…).
 
 
 
 
 
 
Mirlos acuáticos, mustélidos, desmán del pirineo, corzos y toda clase de fauna ligada al río y la humedad encuentra un buen resguardo en este lugar fresco y oxigenado.
 
El racional y ancestral uso del agua
 
Desde la cascada surge una canalización de agua que abastece varios molinos, hoy restaurados para uso turístico y educativo. Es entretenido caminar por este pequeño sendero de piedra muy cubierto de musgos y hojas hasta el segundo molino, habiendo visto primero el Molín d´Abaxo que se encuentra al lado de Firvia.
 
 
                                  El Molín d´Abaxu
 
Esta manera de aprovechar el agua, a través de pequeñas canalizaciones y molinos, para el uso cotidiano agrícola del pueblo y también mucha veces para “fabricar” luz, está muy arraigado en el noroeste, en las regiones del color verde y el agua abundante (León, Galicia y Asturias). Un modelo envidiable de desarrollo sostenible que se contrapone a la barbarie ambiental producida por centrales hidroeléctricas y macro-embalses construidos también en estas regiones.
 
 
 
 

 


 
 
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4 pensamientos sobre “La cascada de Firvia – Oneta (Villayón)

  1. Sara

    Y yo siempre gracias a ti por descubrirnos estos parajes maravillosos, me la apunto por supuesto…siendo Asturias mi tierra materna y considerándome asturleonesa de pura cepa, tengo el occidente de Asturias bien abandonado a favor del oriente y eso no puede seguir siendo así…va para el cuaderno de mi,tu senda del hayedo que jamás jamás me defauda todo lo contrario…estoy segura que viste alguna Xana y todo, no me cabe duda.
    Abrazotedecisivo Alejandro y que tengas buena semanita recién comenzada y muy primaveral…creo que este finde nos iremos a Mil Madreñas Rojas a hacer rutillas por allí, otro descubrimiento que tendré que agradecerte y ya van….

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