Peña San Pedro y Pardomino – Boñar

He de comenzar este pequeño post apuntando que los dos lugares que encabezan el título, si bien geográficamente están estrechamente relacionados, no constituyen en si una misma ruta, sino que uno puede complementar al otro, para así “comprender” un poco más este paisaje del Alto Porma leonés tan bello como solitario, pero especialmente interesante para amantes de la naturaleza cantábrica.

Quise yo esta primavera conocer estos dos enclaves situados al norte de Boñar (León), ya que tanto uno como el otro habían sonado ya demasiado tiempo en mis sentidos de una u otra forma.

Por lo que en dos jornadas decidimos salir a conocer, en primer lugar, uno de los bosques caducifólios más extensos y valiosos del sur de la cordillera cantábrica, y en segundo lugar, respirar los horizontes desde una de las mejores atalayas calizas del espacio circundante al embalse de Vegamián, que a su vez hace de buen mirador hacia el bosque anteriormente citado.

Susarón y Peña de Armada, dos eternas figuras pétreas entre Boñar y Lillo

Susarón y Peña de Armada, dos eternas figuras pétreas entre Boñar y Lillo

En definitiva, un buen 2×1 que podemos acometer en una misma jornada si tenemos tiempo y ganas, que os muestro a continuación principalmente de manera visual, sin muchas indicaciones y detalles, que en estos tiempos de gps, tracks y demás ferramienta ya abundan con cierto cansancio, restando emoción y menguando el verdadero espíritu de aventura.

Antes de nada: instrucciones básicas

Sobre Pardomino:

El monte de Pardomino, y más especificamente, su gran manto forestal de bosque mixto cantábrico, es un lugar con acceso restringido sujeto a una previa autorización administrativa que puedes solicitar en la delegación de la Junta de León y de Castilla.

Una vez dentro es imprescindible ir en silencio, sin alterar absolutamente nada del medio natural, simplemente abrir bien los pulmones y dejarse llevar por la magia de estos antiquísimos bosques.

Pardomino desde la Peña San Pedro

Pardomino desde la Peña San Pedro

 

 

Sobre la Peña San Pedro:

No es una ascensión pesada y no tiene mucha pérdida, pero… ¡OJO!, no hay sendero muy visible ni tampoco mucho fito, por lo que hay que estudiar previamente un poco esta montaña, la cual  tiene algunas peligrosas caídas. Así que recomiendo ir con tiento y precisión, un accidente de montaña puede ocurrir en el sitio menos pensado.

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A la peña San Pedro desde Lodares

Lodares (1.100 metros) es uno de los pueblos inundados por el embalse del río Porma. Nos entristece su ausencia y nos tenemos que conformar con el paisaje de montaña que le rodea.

Partimos con la mirada puesta en esta humilde peña que pasa siempre de desapercibida, quizás abrumada por la cercanía del Susarón o Mampodre.

Peña San Pedro: simples indicaciones para acometer su subida y bajada

Peña San Pedro: simples indicaciones para acometer su subida y bajada

Y es que ha sido gracias a los infatigables montañeros Maite Lera y Maragatopato, que me haya decidido, tras varios años mirando esta preciosa cresta, a subirla y disfrutar de uno de los atardeceres más bonitos del año (justo en pleno solsticio de verano).

Hay que tener en cuenta que la subida a San Pedro se configura en dos tramos. Uno de camino hasta su base y otro de libre elección, donde tocará sufrir un poco (¿a eso habíamos venido no?).

En nuestro caso, optamos por rodear la peña por su cara Este (izquierda), hacer cumbre desde el sur y bajar por su lado Oeste y después Norte. Todo ello es bien pindio, así que paciencia, que, si todo va bien, en una hora y media podremos tocar la cruz de la cima.

Bordeando San Pedro por su cara Este, nos encontramos esta guapa collada con cabaña incluida.

Bordeando San Pedro por su cara Este, nos encontramos esta guapa collada con cabaña incluida.

Una de las visiones más bonitas de esta cumbre, aparte de la casi constante panorámica sobre el antiguo valle del Porma y sus montañas circundantes (Susarón, Armada, Forqueta de Arintero, Mampodre, Mahón…) es cuando se obtiene vista hacia el sur de ella, es decir, cuando nos encontramos de repente con el gigantesco manto forestal de Pardomino.

Mampodre, entre la niebla cantábrica

Mampodre, entre la niebla cantábrica

Ya en estos puntos tan altivos de la ascensión, toca llegar a la cima (1.601 metros), donde se yergue un gran cruz. Desde ella, aparte de las verticales caídas del pico hacia el sur y el norte, contemplaremos la inmensidad de la montaña del Porma, pero también del Curueño y del Esla, los valles paralelos.

El embalse de Vegamián, bajo el inconfundible Susarón

El embalse de Vegamián, bajo el inconfundible Susarón

Desde Peñas Pintas a Bodón, y desde nuestra posición hasta Mampodre, todos los puntos cardinales nos enseñan las curvas de la montaña leonesa, por donde se desliza el cierzo cantábrico.

Sierra de Reyero desde la Peña de San Pedro

Sierra de Reyero desde la Peña de San Pedro

Peña Pintas, cercana montaña ya en la cuenca del río Esla

Peñas Pintas, cercana montaña ya en la cuenca del río Esla

El descenso lo haremos por la cara Oeste, a través de una fina cresta – pero segura – por la que hay que descender para luego empezar a bajar por sedos y canales al camino que bordea San Pedro por su cara norte. Esta última bajada es realmente pindia, pero también prestosa.

Cumbre de Peña San Pedro

Cumbre de Peña San Pedro

 

El escondido y valioso valle de Pardomino

En épocas de primavera y otoño (para mi también en invierno y verano) es bastante posible que el protagonismo visual que de adquiere desde la Peña de San Pedro pase de ser el embalse del Porma a ser el bosque cantábrico de Pardomino. Cuestión de gustos. El primer paisaje es una apología a la destrucción y la muerte (el embalse que borró del mapa una cultura ancestral y unos cuantos pueblos montañeses) y el segundo es pura poesía a la vida, aparte de una buena fábrica de oxígeno.

Pardomino se estructura en multitud de vallinas y vallines, en dirección Oeste-Este, comenzando en los límites del Esla-Porma y desembocando sus aguas a los pies de la presa del Porma.

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Un valle salvaje, sin poblaciones ni tampoco actividad humana suficiente para modificarlo. Un valle, que junto con el de Pedroso en Palacios del Sil, es uno de los “Muniellos leoneses”. Pero es que toda la masa forestal de Pardomino, compuesta principalmente por roble y haya, parece seguir hacia el Oeste, atravesando el Porma, y adentrándose en los valles de Oville y Valdecastillo. Es realmente impresionante y además curioso, porque es muchas veces obviado por el senderista o naturalista que no percibe desde la carretera tan grandiosa reserva forestal.

Y es desde el pueblo de Valdecastillo (Boñar), desde donde podemos iniciar una sencilla ruta de 3 horas, circular para conocer el entorno superior, medio y bajo de una parte de Pardomino.

Río Porma en términos de Valdecastillo

Río Porma en términos de Valdecastillo

Valdecastillo desde la Peña Candaneo

Valdecastillo desde la Peña Candaneo

El primer tramo, fluvial, da paso enseguida a una fuerte subida dejando a la izquierda el Pico Candaneo (1.364 metros), y ya adentrándonos poco a poco el dominio del bosque, que aquí va ser principalmente de roble, abedul, cerezo y serbal.

Llegaremos a la Collada Lobera y, en sumo silencio y con profundo respeto, nos adentraremos en el antiquísimo bosque de Pardomino.

Cercanos a la Collada Lobera, con vistas al valle del Porma

Cercanos a la Collada Lobera, con vistas al valle del Porma

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En este segundo tramo, que coincide con la parte superior del manto forestal protegido, el camino es bastante llano y nos da mucho respiro para disfrutar y venerar los centenarios robles que tenemos a ambos lados del camino, todo ello sobre un suelo bastante limpio de vegetación, donde crecen abundantes arandaneras, jugosos reclamos para fauna cantábrica como el Oso Pardo y el Urogallo, habitantes tradicionales de Pardomino.

Vaquiruela o Sacabera, los nombres más comunes en asturllionés para referirse a este habitante del bosque húmedo

Vaquiruela o Sacabera, los nombres más comunes en asturllionés para referirse a este habitante del bosque húmedo

Tras este tramo de espectacular importancia biológica, progresivamente iremos descendiendo hacia la parte media del bosque, donde comenzarán las fayas mezcladas entre los carbayos.

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El camino, ancho y sin pérdida sigue hacia el Este, pero nosotros descenderemos por un ramal que nos bajará casi en línea recta al valle. Es un descenso muy ameno, bordenado vallinas por donde corren frescos regueros, donde la luz apenas entra. Biesca atlántica 100%.

Al salir del bosque en su parte inferior, nos dirigimos al encuentro con río, el cual viene recogiendo todo el agua que circulante por las vallejas de Pardomino, que según el dicho, “tiene tantas como días tiene el año”.

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Seguiremos el curso de este río afluente del Porma hacia el Este, dejando atrás el lugar de reunión de los vecinos de Peñamián (interesante y reciente libro sobre este desaparecido concejo pinchando AQUÍ) y llegando a la carretera que comunica Boñar con Puebla de Lillo, por la cual hemos descender hasta Valdecastillo, algo que nos llevará sobre 30 minutos.

Mapa con los senderos propuestos para Pardomino

Mapa con los senderos propuestos para Pardomino


 


 

 

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8 pensamientos sobre “Peña San Pedro y Pardomino – Boñar

    1. Alejandro Autor

      Qué menos esa reseña!! Hacen falta más libros así para que nuestra memoria y la de nuestros valles no se pierdan. Un saludo José.

    1. Alejandro Autor

      Toma nota Dani para este otoño. te impactará Pardomino, es un Pedroso o un Muniellos en toda regla 😉 Pero si, tenemos tanto…

  1. Bego

    Alejandro : vivo en Valencia , pero me encanta leer tus crónicas . Entiendo que nunca vas solo , pero ¿ alguna vez te has encontrado con algún animal peligroso por esos sitios tan solitarios ? Es la parte que me da miedo de ir caminando en sitios tan frondosos y solitarios

    1. Alejandro Autor

      Hola Bego, me alegro mucho que me sigas desde Valencia!!
      Nunca he tenido problemas con animales salvajes, aunque algún jabalí siempre puede darte algún susto y hay que andar un poco fino. Con perros también se tiene algún encuentro, hay que saber tratarlos y esquivarlos.
      Con lobos y osos nada, no se dejan ver.

      Un saludo!!

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