Ascensión al Pico Torres – 2.104 metros

El Pico Torres es uno de lo estandartes más impresionantes de la cordillera cantábrica. Esta cumbre asturiana domina los valles de Aller y también del Alto Porma y del Nalón. Su ascensión es toda una aventura que si bien es factible y segura en buenas condiciones climatológicas, no perdona errores.
Desde el mismo puerto de San Isidro, a caballo entre Asturias y León, se inicia la subida a esta mole de cuarcíta que parece tocar el cielo y que permite tener unas panorámicas soberbias sobre la parte oriental y central de la cordillera. 
 
 
     Camino a El Torres

Dejamos el coche en el aparcamiento del puerto y nos disponemos a recibir un poco de tralla en la primera parte de la ruta, ya que nos tenemos que meter un poco a la aventura en las vallinas de brezales y turberas que ascienden hacia el norte, justo a la derecha del pico Torres. Hay senderos ganaderos y con un poco de astucia podemos llegar a una collada que se situa en frente del pico, que da lugar a otra vallina la cual, atravesándola, nos dará salida a la collada que mira encima de la mayada Torres, justo debajo del gran pico.
 

 

  
 
Toda esta travesía por estas camperas encharcadas, llamadas llamargos en la lengua tradicional del país, es muy interesante para el biólogo curioso pues cada poco vamos a ver surgencias de agua que crean pequeñas lagunas llenas de vida. Especies como el Tritón Alpino y un buen número de anfibios así como endemismos vegetales, tienen en estas alturas y latidudes un buen refugio de vida y protección.

              Mayada Torres

 


En la mayada, que apenas se distingue entre la nevada que aún resiste en este rincón, decidimos subirnos a la cresta, que, como una autovía, nos trasladará a la cima. El punto de la cresta elegido es una pequeña colladina entre el pico Ventanona y el pico Vallina, a unos 1.856 metros de altura, desde la cual veremos ya la bonita Asturias que nos dará la bienvenida a este pico suyo tan bello.

           Subiendo a su cresta


La senda de subida no es totalmente placentera, entre brezos, lleras y piedronas enormes de cuarcita avanzamos lentamente, pero merecerá la pena por lo cómodo que se nos va a hacer luego el cresteo.

    Cara norte del pico

Ya caminando por la senda de la cresta con dirección al pico podemos respirar bien hondo y contemplar la gran panorámica que desde aquí se observa. Es todo un espectáculo. A nuestra espalda los Picos de Europa, Peña Ten y Mampodre. A nuestra izquierda San Isidro y la montañas leonesas del alto Porma. A nuestra derecha el parque natural de Redes con el valle de los Arrudos. Y de frente la gran cara norte del Torres que nos espera.

        


Pasamos el último collado, el collado de la Ventanona, antes de empezar la subida propiamente dicha, y hablamos de los curioso que es esta formación geológica de la Ventanona. Un enorme furacu que comunica ambas vertientes a través de la sierra. De estas formaciones hay bastantes en toda la cordillera, ventanas, puertas… reciben diferentes nombres según la montaña (Puertu de Ventana, la Portina de Faro…). Por aquí se cuelan los vientos y los aires, y también, según las leyendas, se comunican los dos mundos, el real y el ficticio, el de los muertos y los vivos cada mañana de San Juán y en los días de Luna Llena. ¿Alguien se atreve a cruzarlo?

 

                                       La Ventanona del Torres

 

                                                

Comienza la lucha con la montaña. Hay fitos cada poco pero hay que estar algo atentos de no meternos en pasillos sin salida. Así que poco a poco, con prudencia, manos y pezuñas, vamos trepando y ganando altura hasta la cima.
 

En la cumbre, una de las mejores vistas de la cordillera nos esperan. En los años en los que la nieve abunda y llega con buena densidad al mes de Junio, los colores de la montaña se intensifican más y los contrastes entre los hayedos, los neveros y las cumbres dan auténticos regalos para las vistas desde miradores como este del Torres.
Valle de Felechosa
 

                                 Vegarada y Fuentes de Invierno

Comemos e ideamos la bajada por otra vertiente, exactamente la que baja en dirección a Felechosa, es decir, la cara oeste.
Sorteando neveros y urces vamos bajando sin muchos problemas hasta el colláu Valverde, y más belleza nos depara la circunvalación a la base del Torres.
 
                                               Collá Valverde
En el collado vemos un gran nevero por el que habrá que bajar para luego ascender hasta el collado que nos devuelve de nuevo a la Mayada Torres
 
                                  Tremeda pared Sur del Torres
Para volver a la carretera, desde la Mayada, seguimos el reguero que desciende alegre hasta el poblado de La Braña. Pero nosotros, antes de este, vamos ir ya atajando hacia el puertu por la carretera.
 
                                              Braña Torres
No podemos parar de mirar atrás, hacia el Torres. Como un colegiado enamorado, nos recreamos desde los establecimientos hosteleros de La Raya mirando esta impresionante torre de piedra, una de las montañas más bellas de la cordillera cantábrica.
 

                                          Torres desde San Isidro

 
Duración Aproximada: 6 horas
Datos de Interés:
Comida y alojamiento en el puerto, en Isoba, en Felechosa y en Puebla de Lillo. En su último tramos tiene rocas muy lisas, que, heladas y sin material adecuado, nos pueden complicar la vida. También accesible desde el desfiladero de los Arrudos.

 

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