Riosol, gran reserva

Nombre bonito tiene este valle, legendario… de esos nombres que llevas oyendo desde que empezaste a descubrir o a interesarte por nuestras montañas, pueblos y entornos naturales cantábricos. Esos nombres que cuando oyes, piensas: “Ojo, eso no es cualquier cosa”.

Me vais a permitir unas breves palabras sobre este sitio al que considero uno de los lugares más hermosos de la cordillera cantábrica, al que tengo mucho cariño, y al que espero dedicarle algo más “técnico” en próximas entradas al blog.

Riosol en otoño

Riosol en otoño

Reserva espiritual 

Riosol realmente es mucho más que un valle o un río. Es realmente parte de la historia de las comarcas del Alto Esla y también del Alto Nalón y Porma. Es decir, un bonito nexo de unión asturleonés.

El entorno de alta montaña que rodea a la ermita marañona (realmente podría ser universal) es un perfecto compendio del paisaje cantábrico. Cercano a las paredes del santuario iniciado en la edad media como hospital de peregrinos, corren las aguas de una de las primerísimas fuentes del Río Astura o Esla, en cuyos tímidos pozos se dibujan cada mes de agosto las sombras de pendones ensalzados al aire con melodías arcaicas y alegres de gaitas asturianas y leonesas.

Imagen cedida por la página "Marañones por el Mundo" con fotos personales y de J.R. Lueje

Imagen cedida por la página “Marañones por el Mundo” con fotos personales y de J.R. Lueje

Y es que la romería del 15 de Agosto en Riosol es cita obligada para todos los pueblos de las vertientes del Porma, Esla y Nalón (y alguna más). No se podría haber elegido arcadia mejor para celebrar tal perfecta comunión de montañeses de sidra y vino.

Reserva natural

Por todo ello Riosol es conocido. Pero, como dije en el primer párrafo, Riosol evoca muchas sensaciones. Y una de ellas, al menos para mí, es la de la majestuosidad natural de esta parte de la cordillera cantábrica al que la administración le otorga el nombre de “Parque Regional de Montaña de Riaño y Mampodre”, y muy cerca de este: “Parque Natural de Redes”. Es decir, plena reserva natural cantábrica.

Mampodre a finales de Junio

Mampodre a finales de Abril

Me acuerdo una de las primeras veces que subí a Las Señales. Fue con mi padre, un día de otoño, cuando la montaña ya está vacía y el verano, como el verde de las hayas, ya se ha difuminado en las nieblas y primeras nieves que cubren los picos de Mampodre, Ten y Lago. Me acuerdo de parar en el puente de Riosol, cercano a la confluencia de los dos ríos que forman el Esla de Valdeburón (al menos el oficial de los mapas). Era como atravesar una invisible frontera: de aquí en adelante ya no había pueblos en el valle.

Peña Castiello escondía otro de los mejores valles de esta montaña que tardaría algo más en conocer: Valdosín. Otro valle “Top Ten” de la cordillera vecino de Riosol.

Las Señales, altísimo puerto que comunica Lillo con Valdeburón

Las Señales, altísimo puerto que comunica Lillo con Valdeburón

Venadas al borde del faedo / hayedo

Venadas al borde del faedo / hayedo

Ya antes de llegar a las casas de Montes Lluengos, esa urbanización que tanto disiente de la arquitectura tradicional montañesa pero que hemos de aceptar, el valle de Riosol abruma de fantasía y sublime belleza.

Al dar una curva, los dos puertos (que años más tarde recorrería incluso por las noches en mis idas y venidas desde Oviedo), estaban ya esperándome, como invitándome a conocer cada uno de sus llamargos, vallinas, colladas y cumbres, desde L´Abedular hasta el Pico Lago, para disfrutar de una de las mejores panorámicas, sin demasiados esfuerzos, de estas comarcas.

Gato Montés cazando en Riosol

Gato Montés cazando en Riosol

A Riosol, también a los valles de Pinzón, Mampodre y Valdosín, intento volver anualmente de manera sosegada, sin excesiva prisa, para recorrer sus anchas praderas y conocer sus puertos ganaderos, sus atalayas, y descubrir el vuelo del Águila Real (si, aquí tenemos presencia permanente de su majestad) o de las escaramuzas del Gato Montés cuando el deshielo descubre los suaves prados que sustentan hayedos, abedulares y, dentro de poco, pinares (el Pinar de Lillo, único en la cordillera, parece que paulatinamente se cuela en en tierras del Esla).

Águila Real en Riosol

Águila Real en Riosol

Riosol eterno

Muchas veces surqué el Alto Nalón con la boca abierta por la frondosidad y verticalidad de sus montañas, coloreadas por pintorescos pueblos con genuino sabor de alta montaña, pero al pasar la Fonte La Nalona y coronar el Puertu Tarna, algo invade los sentidos al vislumbrar tan perfecto paisaje, tan de aquí, pero que a su vez podríamos enmarcar en algún país nórdico.La calidad medioambiental de Riosol, al abrigo del formidable macizo de Mampodre, al que siempre hemos de rendir pleitesía pues sus figuras calizas son omnipresentes en estas tierras, es sencillamente espectácular.

Panorámica desde Remelende

Panorámica desde Remelende

Recuerdo siempre a Riosol como el norte, el NORTE del norte. Como Juan Pedro Aparicio , escritor leonés, recordaba Riaño viejo en uno de sus artículos que aquí transcribo parcialmente:

Riaño es para mí el Norte.

De niños íbamos de excursión a La Vecilla; cuando éramos un poco mayores íbamos a Riaño. Y Riaño era el aguafuerte, impresionante y sorprendente, sólo apuntado en La Vecilla.

Porque Riaño era el Norte. Riaño era recio y leal, bravío y afable, vital. Riaño era la morada del monte y de la nieve. La patria de las fuentes.

Riaño era el Norte. Y lo era incluso para aquellas comunidades que estaban al Norte de Riaño mismo. Y no solo para Oseja y Valdeón, también para Asturias y Santander.”

Pues eso es Riosol para mí,

dulce y milenaria melancolía de nieve, cierzo y genciana, que de Ventaniella a Tronisco inspira a la poesía”.

A través de Tarna, histórico puerto a más de 1.600 metros de altitud, la niebla cantábrica entra lo suficiente para verdear sus pastos, dejándolos también a merced del sol leonés, pero al mismo tiempo expuestos a la gran helada que convierte en esta cabecera de valle en una perfecta nevera durante muchos meses. Ya viniendo de Cofinal o de Campo de Caso, Riosol siempre va a destacar por tener mucha más nieve que los valles aledaños. El por qué habrá que buscarlo en temas de vientos, altitudes y demás ciencia exacta y no exacta. El caso es que Riosol, cuando nieva, es de los lugares más impresionantes de la cordillera.

Remelende, Vocicardiel, Los Hornos, Vocivacas… nombres arcaicos de Riosol, muchos de ellos con raíz prerromana, que quizás evoca a los primeros pobladores de estas tierras vadinienses cercanas a la frontera Astur que algunos historiadores ubican en Cofiñal.

Vacas en Vocicardiel

Vacas en Vocicardiel

Aquí hicieron el verano muchos pastores trashumantes. Es toda esta tierra de Maraña lugar de pastores e historias alrededor de una “joguera” con aroma a “chanfaina”. Pero también guarda Riosol trágicas historias bélicas, pues en su principal puerto se libraron duras batallas entre hermanos.

Riosol es mucho, pero sobretodo es un valle para visitar en cada época del año y dejarlo tal y como lo has encontrado. De nosotros depende que estas reservas de vida sigan en píe durante muchos milenios más.

Riosol y Mampodre una tarde de agosto

Riosol y Mampodre una tarde de agosto


Rutas cercanas a Riosol

 

Ablanosa

Pinzón

Mampodre

Peña Ten

Peña Ten, en el nexo de unión de los mundos asturleoneses

Peña Ten, en el nexo de unión de los mundos asturleoneses


 

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3 pensamientos sobre “Riosol, gran reserva

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