Ruta en el Valle de Ablanosa – Redes

El Reino del Bosque Cantábrico

Ablanosa es un paseo forestal para cualquier época del año. Situado en las proximidades del último pueblo del Valle del Nalón, la gran arteria asturiana que aquí comienza su andadura hacia el mar cantábrico.
 
Tarna (Conceyu de Casu, Asturies) es una aldea en conjunción con la naturaleza desbordante del Parque Natural de Redes, siempre verde, siempre fresca y siempre embriagadora para el enamorado de las grandes selvas cantábricas. Porque hablar de Tarna es hablar de bosque, de río, de nieve. Y es que la alta cuenca de este río Nalón esta dominada por tupidos montes de castaño, hayedo y roble en proporciones saludables, verdaderos pulmones del norte.
 
 

 


DETALLES DE LA RUTA
Duración aproximada: 3 horas y media
Sentido: Lineal
Punto de inicio y llegada: Carretera Campo de Caso – Puertu Tarna
Desnivel: 350 metros (ascenso) aproximadamente

Maciédome, L´Abedular, Cantu l´Osu, Remelende, Cuetu Negru…. peñas todas que sobresalen entre los mantos verdes casinos, enjambres de hayas, en su mayoría, que son hogares de una fauna que aquí, como en la vecina montaña de Riaño, se suele ver casi a todas horas y en cualquier punto (hasta un Urogallo se solía pasear por las calles tarninas hace unos años).
 
 
 

Inicio de ruta

La ruta en sí no encierra mayor dificultad que saber saborear el bosque, la biesca. Un ecosistema que nos acompañará constantemente hasta casi el final de la ruta desde la misma carretera, a dos kilómetros del pueblo dirección Oviedo hasta las altas praderas de Vegapociellu, muy cerca de la divisoria asturleonesa entre Casu y Puebla de Lillo.
 
 
 El valle de Ablanosa, el cual nos disponemos a recorrer, desde la carretera general
 
 
Ablanosa es el nombre del valle y también de la mayada que se encuentra en medio de este. Es un valle típico cantábrico, con circo glacial en su final y rodeado de altas cumbres, por un lado calizas y por otro cuarcíticas, estando su interior poblado de un espeso bosque de haya, fresno, castaño, roble, abedul, avellano y arce. Modelado también por la mano del hombre con el establecimiento de sendas y caminos que comunican varias mayadas o brañas que guardan una guapa sintonía arquitectónica con el medio que las rodea y que incluso constituyen ya un elemento importante del paisaje del que se aprovechan otros seres vivos del valle. Como digo, es un típico valle cantábrico, el cual me quiere recordar al valle de Pedroso, en la otra punta de la cordillera.
 
 
 Comienzo de la pista nada más descender de la carretera
 
 
Desde la carretera desciende una pista que se dirige al fondo del valle, donde corre el recién nacido Nalón el cual se atraviesa con un puente (Puente del Corral) que nos saca ya al comienzo del valle de Ablanosa, el cual nos da la bienvenida con una de las pendientes más notables del recorrido, pero que pronto disminuirá. Estamos aproximadamente a 900 metros de altura sobre el nivel del mar.
 
El Nalón
 
 
Y estamos ya metidos en faena en el interior de ese reino forestal que hoy queremos buscar. El nombre de Ablanosa deriva de Ablana o Ablanéu, nombre asturleonés que equivale a avellano o avellana en castellano. Es un topónimo extendido tanto al sur como al norte de la cordillera, de un árbol esencial en la vida de la montaña cantábrica, pues de él se alimentan multitud de especies.
 
 
La pista es cómoda y no tiene pérdida. La ventanas del bosque dejan ver el otro lado del valle, donde el Cuetu negru rompe el horizonte emergiendo de un oceáno verde denominado en parte como el monte saperu. Saperu ye el nombre que se le dá al roble albar en algunos lugares, aunque también puede derivar de la abundancia de anfibios.
 
Robledal en la primera parte del recorrido

 


L´Ablanosa

 
No nos adentramos en el monte saperu, que quedará para otra ocasión, sino que seguimos dirección sur para llegar a las mayadas de L´Ablanosa y meternos de lleno en el monte fabucáu, donde el roble que nos ha acompañado desde el río va a dejar paso al haya.
 
 
El Cueto Negro, atrayente montaña que divide los valles de Ablanosa y de Mongayu
 
 
A los bosques de hayas, en estos valles asturianos, se les da el nombre de Fayeru. Es solo uno de los muchos nombres que reciben estos bellos árboles en el ámbito asturleonés, yendo desde el Jedo o Jaido de Riaño o Cabrales hasta el fayéu de Tinéu o Degaña, pasando por las denominaciones muy extendidas de Faeo y Faedo en el centro asturleonés. Todas ellas son hijas de esa f inicial latina que en esta lengua se mantiene a diferencia del castellano.
 
Llegamos a L´Ablanosa, donde las cabanas de la mayada conservánse en buen estado y los prados consiguen robar un poco de espacio al infinito bosque. 
 
 
 L´Ablanosa
 
Es un lugar hermoso. Se oye el río que baja airoso de las montañas de nieve y arándanos que limitan Tarna con Isoba, y trás de él, solamente las nubes que acarician las cumbres del Cantu l´Osu a nuestra derecha y del Cueto Negro en nuestra izquierda.
 
 
 Amigos del montañero
Bonita estampa de las cabanas que parecen surgir de la misma tierra
 
 
Le toca al valle ahora estrecharse mientras vamos abandonado la mayada que deja estampas muy bellas al pie del camino. También toca abandonar el camino para coger un sendero indicado levemente por un letrerín donde se lee “A la Vega”. Allá vamos, a la Vegapociellu, final o principio de este valle.

El monte fabucáu

 
Es uno de los tramos más agrestes puesto que vamos siguiendo senderos que se unen y se desunen constantemente en mitad de un largo y ancho fayeru de alta belleza y atracción para todos los sentidos del ser humano.
 
 
 
En este tramo del valle, inmersos ya en el bosque fabucáu, la anchura del mismo es minima y apenas entra la luz solar en este día un tanto nubláu.
 
Se va presintiendo poco a poco la salida del oscuro pero hermoso tunel del bosque cuando aparece de nuevo un sendero un tanto más marcado y algunos claros que nos dejan ver las montañas de La Bardera, divisoria de aguas entre el Nalón y el Porma.
 
 
 Escalera natural en el monte Fabucáu
 
 

Vega Pociellu

Y de repente, saliendo de un tramo de escobas floridas en amarillo, aparece una de las mejores visiones del recorrido: la Vega Pociellu, a 1.277 metros de altura.
 
 

 


Dos estampas de la Vega Pociellu
 
Esta vega, donde aún pasta el ganado bovino y caballar y donde aún queda en pie alguna cabanina que nos relata tiempos en que este valle sería un constante trajineo de pastores y vaqueros, es una auténtica joya natural. Para empezar, su forma en U es clara evidencia de un circo glacial, como glaciar son aún los inviernos en estos lugares rodeados por cumbres de más de 1.800 metros donde el viento y el hielo han modelado un terreno en el que solo el monte bajo y algunas manchas de abedul resisten el invierno. Un claro contraste con los laterales del valle, donde el hayedo, situado a menos altitud, domina con creces cada vallina.
 
 
 Las cabanas de la Vega Pociellu, muchas de ellas ya son fantasmas de lo que fueron
 
 
Desde la Vegapociellu sigue un tímido senderín entre la pradería que pronto se internará de nuevo en un corto bosque para ascender hacia la divisoria cantábrica, la cual, como antes hemos dicho, une Tarna con los altos páramos de Isoba y en concreto con el valle de Pinzón, otra joya de la naturaleza cantábrica.
 
 
Tiatordos, la fabulosa roca caliza del Alto Nalón y Ponga

Mirando hacia nuestro punto de inicio solo se ve inmensidad, y al fondo, la silueta caliza del Tiatordos, la gran montaña del oriente asturiano y emblema de este parque natural de Redes.
 
Toca zampar en la vega, entre las cabanas y con la mirada clavada en la montaña como canta Victor Manuel, hijo de esta bendita tierra astur. La vuelta, más rápida que la ida, la realizamos por el mismo sendero hasta el Nalón.
 
 
 
 

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5 pensamientos sobre “Ruta en el Valle de Ablanosa – Redes

  1. Sara

    Alejandro me han dicho que allí, en ese bosque mágico, en invierno se sienten los aullidos más espectaculares del lobo y se ven sus huellas, yo este año pienso ir. Gracias por recordármelo.
    Mi abrazotedecisivo ya instalada en mi rutina.

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