Ruta por las Brañas de Caldas de Luna

El título de este post no es suficientemente justo para el amplio paisaje de Caldas de Luna que se puede abarcar y conocer con esta ruta la cual une, eso si, las principales brañas de este pueblín del Parque Natural de Babia y Luna.

Y no es del todo justo porque, aparte de las brañas, vamos a visualizar un guapo abanico de conjuntos naturales como robledales, hayedos, abedulares, pastizales de alta montaña, ríos, altivas cumbres calizas y suaves vegas. Casi nada lo que guarda en sus alrededores este pueblo tan visual y llamativo desde la autopista asturleonesa y que bien merece varias paradas y caminatas (y hasta un baño de relax en su balneario). Vamos allá con la primera.

Caldas, bajo las paredes del la Foz de Pincuejo

Caldas, bajo las paredes del la Foz de Pincuejo

DETALLES DE LA RUTA

 

Localización: Caldas de Luna, Conceyu de Sena de Luna (León)

Cómo llegar: Desde Oviedo o León a través de la autopista del Huerna ( 40 minutos desde Oviedo, 50 minutos desde León) y a través de la carretera 623 (La Magdalena-Villablino).

Punto de inicio y llegada: Pueblo de Caldas de Luna 1186 metros de altura.

Desnivel de ascenso: 400 metros (aprox.).

Sentido de la ruta:  circular

Entorno: Roca, forestal y pradera sub-alpina.

Dificultad: Media

Tiempo: 4 (+1) horas

Mapa cartográfico (Universidad de León/Cuatrovalles)

Mapa cartográfico (Universidad de León/Cuatrovalles)

Caldas, pueblo de alta montaña

Caldas desde la autopista

Caldas desde la autopista

Sin duda llegar a este pueblo antes de la construcción de la autopista tenía que ser todo un grato descubrimiento para el viajero. Arrinconado en el confín de León con Asturias, Caldas se extiende en un alto valle de montaña rodeado de pindias paredes calizas que fácilmente llegan a los 1.900 metros de altitud. Bajo ellas, una sucesión de valles encuentran su punto de unión cerca del pueblo, justamente en lo que es hoy la boca del túnel del Negrón, llamado así por el pico que hay sobre él, y que separa la comarca de Luna de la de Lena (a este pico también se le llama Pena´l  Barral – Ver artículo Pindio Pindio).

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Famoso por su balneario (también por ser parada de servicio en la autopista), Caldas guarda una nutrida lista de paisajes emblemáticos de la cordillera cantábrica. Las brañas son buen ejemplo de ello, pero también los puertos pirenaicos que comparte con otros pueblos comos Robledo, Casares o Cubillas. Y aunque a primera vista pueda parecer que no hay bosques en estos parajes tan ramoneados durante siglos por merinas y demás ganado, has de saber, amigo lector, que Caldas cuenta con buenos bosques caducifólios de roble, abedul, haya, serbal y acebo. Importantes manchas arbóreas, si bien no tan extensas como las vecinas biescas asturianas, pero si con buena calidad para dar refugio, por ejemplo, al Oso Pardo en sus idas y venidas entre las poblaciones orientales y occidentales.

Los ríos y los arroyos de alta montaña también son un potencial recurso natural de Caldas. Aunque el río principal este alterado por la autopista y acortado en cauce por el embalse, sus aguas albergan buenas poblaciones de trucha, salmónido que incluso vive a altas altitudes muy por encima de las brañas que se visitan en esta ruta.

Subida por la Vallina El Fayeo

La ruta se inicia en el pueblo (bien dejando el coche donde la iglesia o donde el balneario). No hay pérdida en este primer tramo de los 8 kms. de travesía pues tendremos que ir siempre hacia el norte, dejando la autopista a mano derecha, la cual tendremos que atravesar bajo tierra antes de comenzar la subida a las brañas. Además, la ruta se encuentra señalizada por cuatrovalles.

Todo este tramo es de camino semi-asfaltado y es muy llevadero sobretodo para comenzar a calentar el tramo de más pendiente de la ruta pero también de los más interesantes.

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Se trata de un bosque mixto maduro por donde serpentea un senderín muy entretenido que nos permite ver buenos ejemplares de roble albar, cerezo y haya (faya, en el país).

En su parte más alta afloran formaciones cuarcíticas que habrá de traspasar para dar vista al valle Lavén, donde se asientan la mayoría de las brañas de la ruta y por lo menos, las más conservadas y en uso.

Traspasamos el colladín que da paso al valle de Lavén

Traspasamos el colladín que da paso al valle de Lavén

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Atravesando el Valle Lavén

En primer lugar hay que dar un tirón de orejas a la administración competente en la señalización de la ruta y también a la competente en conservar el patrimonio arquitectónico de la zona. El tramo comprendido entre las primeras cabanas y las cabana de la Foz (donde curva la ruta a la derecha) está mal señalizado y los carteles totalmente desgastados y semidestruidos. Ni que decir tiene que, aunque la ruta se llame “las brañas de Caldas”, estas están ya en las últimas, estando las construcciones casi pérdidas entre la maleza. No estaría nada mal un plan de rehabilitación de alguna cabana y adecentar un poco el camino y las señales.

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Por lo demás, este valle es un bonita hoya, fresca y rica en agua donde aún pasta el ganado.

Si hemos encontrado bien el camino llegaremos a la segunda cabaña donde cogeremos una buena pista que nos llevará a iniciar la subida hacia La Divisa cuando atravesemos el río Cacabillos (supongo que hasta hace no mucho sería cacabiechos), presentándose ante nosotros una buena vista panorámica de este valle y las cumbres colindantes.

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Nosotros hemos querido, en el punto en el que cruzamos el río, tomar un desvío a la izquierda que nos lleva a conocer el nacimiento del río Cacabillos, bajo las cumbres de El Cirbunal y la Pena´l Barral, en un impresionante entorno de alta montaña cantábrica cuya belleza se incrementa los días en los que el calambrón o utano (niebla) se cuela desde el valle del Huerna.

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Cacabillos, una visita de reconocimiento

Los puertos de Cacabillos, lindantes con Asturias, se incrustan en la misma línea de cordillera. Son atravesados por un buen oxigenado reguero truchero que recoge las aguas de todos los neveros y llamargos que en estas praderas sub-alpinas proliferan. Ni que decir tiene el valor ecológico de tal lugar, plagado de anfibios y especies vegetales endémicas.

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Nuestra intención era asomarnos a la collada Barral para contemplar el mar de nubes que en este día cubría la cara norte de la cordillera. Pero la niebla se nos adelantó y solo pudimos contemplar este rincón leonés desde distintos ángulos. Sin duda la caliza del Cirbanal es la montaña que más miradas lleva.

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La niebla se ha metido muchos metros valle abajo en cuestión de veinte minutos, tapando todo el valle de Cacabiechos. Nosotros no tenemos otra que abandonar este paraje que queda apuntado para una siguiente visita, volviendo sobre nuestros pasos a retomar la subida a La Divisa.

La Divisa y bajada a Las Veigas y Gameo

Desde el refugio de La Divisa se proporcionan buenas panorámicas tanto al Oeste (de donde venimos) como del Este (a donde vamos).

Estamos justamente sobre el túnel de la autopista y nos encanta conocer este terreno que queda tan oculto a las fugaces miradas a través de la ventanilla.

El bosque ahora toma el mando. Hacia el Este, el valle de Vildeu recorre las estribaciones de Cuitu Nigru hasta Las Veigas, formándose en su cara noroeste un grandioso abedular.

En frente de las derruidas cabanas de El Pandiechu también se gesta otro bosque, esta vez más mixto, por donde serpentea el sendero que hemos de tomar para ir en busca de la salida al valle principal. Ya estamos de vuelta.

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Este tramo es de lo más profundo de la ruta. El sendero necesita de una limpieza inminente antes de que el monte lo diluya en su naturaleza. Es por otro lado un tramo muy apto para la observación de fauna salvaje especialmente en la foz que se forma entre Las Veigas y Gameu.

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De vuelta a Caldas

El último tramo de la ruta antes de reecontrarnos con la pista paralela a la autopista y el río es un descenso muy prestoso entre monte bajo, peñas y bosque que da buenas vistas hacia uno de los valles más guapos de Caldas: el de Carrió. Este valle es punto de acceso a Casares de Arbas, y por lo tanto al entorno de las Tres Marías.

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Casi en lo último del descenso nos encontramos con la última braña de la ruta: Gameo. Tiene una pinta de haber sido una braña soberbia, de belleza en sus construcciones y con buen entorno natural. Hoy está ya a punto de desaparecer.

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La autopista ya esta en frente de nosotros. Leoneses que escapan de abrasador sol y asturianos que huyen del agotador orbayu, se encuentran sobre este hormigón que atraviesa el corazón de la cordillera. Un corazón de agua, piedra y madera que se manifiesta en estos parajes del valle del río Caldas, en la espectacular montaña de León.

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DORMIR EN EL PARQUE NATURAL DE BABIA Y LUNA

babialasverdes

CASA RURAL LAS VERDES

TORRE DE BABIA

 


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