Tambarón desde Montrondo

Fundamental recorrido que realicé hace dos otoños por la cuenca alta del Río Omaña y que me sirvió para comprender con más exactitud la majestuosa magnitud de ese cordal de montañas que separa los valles del Sil de los del Omaña y que es principalmente conocido por albergar el famoso Pico Catoute, montaña emblemática del noroeste leonés.
 
El destino elegido fue el Pico Tambarón, un dos mil elegante que comparte escenario junto con otros gigantes como el Nevadín o Valdiglesias.
 
Visible desde la misma ciudad de León, el Tambarón de MONTRONDO (pero también de SALIENTES) es a mi parecer una de las excursiones más completas para conocer esta Omaña alta de Murias de Paredes donde el urogallo, el abedul y una forma de vida tradicional y respetuosa con el medio ambiente han hecho de esta comarca leonesa una de las reservas de la biosfera más bien conservadas de España. 

    Murias de Paredes

Los amplios robledales que rodean el río Omaña, naciente por otro lado a los pies del mismo Tambarón, y los abedulares de Murias, Fasgar y Vegapujín convierten a este lugar en un deleite para biólogos y estudiosos también de esa ave nórdica que tiene en Omaña una de las mejores poblaciones de la península ibérica, el urogallo cantábrico.
 
No es fácil ver a este ave forestal, quizás sea más fácil tropezarse con el Oso a medida que nos acercamos al Alto Sil y sus extensas arándaneras de Catoute y Peña Carnicera. Pero lo que si vamos a poder ver en este recorrido es un completo dosier de geografía leonesa por la posición estratégica de esta montaña.
 
Comenzamos ruta en Montrondo, el último pueblo del Omaña junto con Fasgare. De ambos hemos hablado ya anteriormente en este blog. (VER reportaje Fasgar, VER reportaje Montrondo).

 

Tambarón desde Salientes

Tambarón desde Salientes

 

Tambarón desde Montrondo

     

 
Nada más salir del pueblín el camino atraviesa el río que ya es flanqueado por chopos y abedules. La pista es buena y en breve tiempo, tras pasar por un pequeño embotellamiento del valle, llegamos a las praderas donde el río que viene del oculto valle de DEBESA CORTADA se une al Omaña al pie de un guapísimo abedular que cubre toda la ladera orientada al norte.

 Bajo la Peñona y con el abedular de Montrondo a nuestras espaldas

 
En frente nuestro aparece la doble silueta del Tambarón, pues este pico cuenta con dos cumbres. Hemos de seguir pues por el valle principal bajo la cubierta forestal en dirección a la parte más alta del valle, aquella que se cubre durante varios meses al año de un alto espesor de nieve y que está muy cercana al Puerto de La Magdalena y al famoso valle de Fasgarón.
 
Bajo la atenta mirada de La Peñona, ese afloramiento calizo que recorre este rincón asturleonés desde Degaña hasta Vegapujín, los prados y las cascadas juegan en un clima de alta montaña que ya supera los 1.400 metros.

 
Una vez sobrepasada la pared de La Peñona y antes de entrar en la finca del Mular donde hay varios ejemplares de burro zamorano-leonés hemos de encontrar un pequeño sendero que gira bruscamente hacia el sur pero en pendiente. Comienza el ataque al Tambarón.
 
Sí, hay que sufrir un poco para subir a esta montaña, por eso recomiendo ir con tiempo si se hace la ruta desde Montrondo. También hay alguna parte en que el monte invade el camino por eso no está mal ir con algún mapa y sobre todo con un buen sentido de la orientación. 
Los montes de León son realmente un lugar bastante salvaje donde no abundan buenos caminos y sendas y donde el monte se ha apoderado de casi todos los rincones que una vez fueron ganaderos y agrícolas.

 


Llegamos al lago más famoso de Omaña, el Llao o Tsao de Montrondo, o como dicen ahora, el Pozo Hollado, todo un desastre toponímico producido por la castellanización. Quedémosnos con el nombre “Tsau” que significa Lago en asturleonés.
 
Bajo estas aguas que en otoño están en horas bajas está sumergida una leyenda que se repite en muchos lagos de la cordillera. Ella cuenta la existencia de una criatura con forma de dragón y culebra, un cuélebre entre paisanos, que devoraba cada año las jóvenes más bellas del pueblo de Montrondo hasta que fue abatida por una valiente joven que en vez de dejarse engullir por el monstruo le clavó un crucifijo en su cabeza. Pinchando AQUÍ  podéis ver un poco más de esta historia contada por el escritor Julio Álvarez Rubio.

 
Del Llao de Montrondo al Tambarón ya es solo un suspiro, pero un suspiro bastante profundo.
 
Llegamos al pie de la primera cumbre que desde aquí muestra un aspecto muy piramidal. Vamos a bordearla dirigiéndonos al norte, hacia la laderas que miran al Valle de Viveiru pero también hacia las montañas babianas lindantes con una Asturias que se deja ver a través del puerto de Somiedo y el pueblo de Santa María del Puerto.

  El Puerto de Somiedo desde el Tambarón de Omaña

 

 

 

 

   Últimas cuestas antes de hacer cima

Las grandes cumbres de este mundo de montañas van apareciendo a medida que nos acercamos a la primera cumbre, la que cuenta con una durilla cuesta.
Estamos ya en la frontera con la cuenca hidrográfica del Norte, donde el Sil es el rey, y los valles que caen bruscamente hacia la fosa tectónica del Bierzo muestran todo sus esplendor otoñal.


  El pico de Fernán Pérez sobre los abedulares de Fasgare

 

El valle de Salientes, con su Valdiglesias y el Pico La Turria. Los cordales del Catoute y Peña Cerneya. El abrupto valle del Boeza, naciente en términos de Fasgar, a los pies de Fernán Pérez. Y más al fondo los macizos de Valdeprao, Ancares… y un largo ecétera.
 
Todo un deleite para el apasionado de la geografía.

    Valle de Salientes, fuertemente encajonado. Al fondo el macizo de Valdeprao

 
Tras comer decidimos acercarnos a la segunda cumbre del Tambarón, más alta y menos transitada. Esta cae en picado sobre la braña de La Forcada de Salientes, pueblo que no vemos solamente por un pelín de terreno.


 

 

Me asombra especialmente el profundo tajo que el Boeza recién nacido en el CAMPO DE SANTIAGO abre a su salida hacia Igueña en comparación con las suaves pendientes del Omaña en el Vallegordo representadas en el hermoso vallín de Urdiales.

  Tajo del Boeza a su salida del circo glacial del Campo de Santiago

 

    Valle de Urdiales y el abedular de La Guariza al fondo


    Montrondo y Murias

 

Los abedules, dorados en esta eṕoca del año complementan un paisaje que por si mismo es soberbio.
 
Descendemos de nuevo hacia Montrondo, siendo el camino de ida el más recomendado. Ojito con no meterse en el salvaje y abandonado valle de La Portiecha, está impracticable y los senderos se pierden en una selva de escobas.

Un vistazo al inmenso territorio de la sierra de Xistréu culminada por el Catoute y Peña Cerneya entre otras destacables peñas


Abandonamos esta cuenca alta del Omaña con la mirada puesta en Viveiru, un valle al que le tengo especialmente ganas.

 
Pincha para ampliar:

 

 


 

Un alojamiento cerca del Tambarón…

babialasverdes

Pincha AQUÍ para conocerlo


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Un pensamiento sobre “Tambarón desde Montrondo

  1. Sara

    Pedazo reportaje, y que zona…las fotografias espectaculares… como siempre nos tienes acostumbrados. Ha sido una delicia pasearme por tu especio.
    Abrazotedecisivo

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