Valdorria y la ermita de San Froilán – León

Ay Valdorria, Valdorria… nido de águilas y retiro de santos. Enraizada en la montaña, difícil es descubrirte entre la nieve.

 

Eres piedra sobre agua. Agua que se desliza sobre la cola de un caballo siglo tras siglo, esculpiendo la montaña.

 

Eres también una escalera de hacia el cielo con parada en la ermitina de San Froilán. ¡Ay San Froilán!

 

No eligió mal lugar el ermitaño gallego para despertar por las mañanas. Con buena morciella y el mejor vinu, los leoneses honramos cada 5 de Octubre a quien fue obispo tan querido en León.

 

(Versos, o intento de ello, sobre Valdorria. Cosecha propia.)

 

Una reflexión antes de empezar…

Siempre que veo una ermita en algún lugar especial, como un otero solitario, un arroyo sosegado junto a un enorme y rugoso tejo, pienso en la cantidad incontable de siglos, quizás milenios, que el ser humano lleva adorando a sus dioses y/o energías supremas y creadoras en tales lugares sacros.

Quien piense que una ermita, un santuario o una simple cruz cristiana es el comienzo del origen del culto y la peregrinación a tal lugar, creo que no está acertando en absoluto.

El cristianismo, en su llegada a estas tierras del noroeste ibérico, pero también en otras partes del mundo, supo aprovechar muy bien el antiquísimo culto pagano a otros dioses de la naturaleza (el sol, la luna, las fuentes, el bosque…) que con mucha devoción aplicaban los pueblos prerromanos, en nuestro caso astures y cántabros.

Pero no fue un proceso de sustitución rápido, sino que se debió idear una estrategia tras ver como las prohibiciones de culto a todo aquel ser divino u objeto que no fuera cristiano, eran inútiles. El sustrato pagano seguía presente en aquellos pueblos descendientes de la cultura castreña.

Por ello, la institución de la iglesia católica, trazó la genial idea de convertir aquellos lugares de culto pagano en culto cristiano. Y así los tejos de repente se vieron acompañados de ermitas, las montañas de cruces, y también de ermitas. Y en los más sagrados lugares del culto pagano, se establecieron grandes iglesias y santuarios cristianos.

La religión celta comenzó así un declive que acabó con su tradición.

Hoy, gracias a muchos estudios arqueológicos ( debéis visitar de vez en cuando el blog de mi amigo Miguel Ángel https://asturiense.blogspot.com/ ) sabemos que en actuales edificaciones cristianas se esconden piedras paganas o están construidas sobre lugares establecidos como centros de energía, fertilidad o culto para pueblos prerromanos.

Ermita de San Froilán, enriscada en las montañas del Curueño leonés

Ermita de San Froilán, enriscada en las montañas del Curueño leonés

Así tenemos vírgenes y santos en toda la geografía rural de este querido noroeste. Romerías y ermitas en lugares de espectacular belleza natural, en los que el ser humano en sus primeros pasos de la búsqueda de la fe, ya tuvo que encontrar algo muy sensible en dichos lugares.

Cuadonga, Santo André de Teixido, La Guíana, Riosol, Virgen del Acebo, Carrasconte… no fueron puestos por casualidad o al azar. Yo al menos, así lo creo.

De Nocedo al cielo

Tras la pequeña “chapa” anterior, de la cual pido disculpas, comienzo este pequeño post que trata sobre la subida al pueblo de Valdorria (Valdelugueros, León) y posteriormente a la Ermita de San Froilán.

Se trata de una subida fuerte, en terreno firme (primero carretera y luego camino empedrado) que nos llevará a realizar un paseo de 4 kms de ida, salvando un desnivel de más de 400 metros, desde los 1.060 metros de Nocedo de Curueño hasta los 1.430 de la ermita de San Froilán.

Una ruta que en ida y vuelta no tendría por qué llevar más de 3 horas (ida y vuelta), la cual también tiene una interesante variante vuelta por el arroyo del Valcesal, el cual trataré en otro momento.


Valdorria: 3 km de carretera de Alta Montaña

No da mucho tiempo a calentar en la subida por carretera al pueblo de Valdorria, pues ya inmediatamente dejando Nocedo, la cuesta comienza con alegría y sin apenas pausa hasta la collada tras la que se esconde Valdorria,

Al menos el firme es bueno, y en poco tiempo se tiene una bonita perspectiva del valle del Curueño en este tramo de Valdepiélago, con guapas panorámicas hacia el Pico Prao Llano entre otros.

La carretera fue hecha en los años 80, con desniveles superiores al 15% en muchas curvas, lo que la convierte en un final de etapa impresionante para cualquier vuelta ciclista.

Nocedo de Curueño, lugar de truchas, calzadas romanas y, por supuesto, nogales.

Nocedo de Curueño, lugar de truchas, calzadas romanas y, por supuesto, nogales.

Estamos realizando el mismo recorrido que efectuó el escritor leonés Julio Llamazares, cuando en la década de los 80 decidió plasmar en un libro todos estos rincones del valle del Curueño, siendo uno de sus capítulos más bonitos para aquellos que releemos su Río del Olvido casi anualmente, la subida a Valdorria. Recomiendo este libro para quienes han venido o quieran venir a visitar estos lugares de la montaña de León. En el pueblo de Valdorria hay alguna que otra cita de esta obra literaria en los paneles turísticos.


Uno de los pueblos más altos de León

Bajo la blancura de la peña que lleva el mismo nombre de la población, Valdorria es alta montaña cantábrica, sus 1.340 metros de altitud sobre el nivel del mar hacen que el aire que aquí se respira este lleno de esencia de genciana, caliza y nieve.

Iglesia de Valdorria

Iglesia de Valdorria

Traspasando la collada (si hacemos esto es que hemos sobrevivido a los tres infernales kilómetros de puerto – ahora ya lo puedo soltar -), vamos descendiendo hacia las calles del pueblín montañés.

Valdorria desde las alturas de La Canga

Valdorria desde las alturas de La Canga

Hay una buena noticia en este tramo intermedio de la ascensión: en Valdorria hay bar. ¡Y se atiende muy bien!. Aprovechar, que en la montaña sabe todo mejor. Y es que ya lo dice la canción:

De la montaña vengo,
a la montaña yo vuelvo,
porque sólo en la montaña
se cría todo lo bueno. 

Valdorria está como colgada sobre la ladera de su montaña homónima, tierra dura y laboriosa, pero tierra bella, llena de vida. Y es que desde la collada de Bucioso, que comunica con Valdeteja, hasta las peñas negras del frente del pueblo, se oye ese murmullo incesante del agua, ese agua que busca la unión con el bendito Curueño que le espera impaciente aguas abajo de Nocedo.

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De peregrinaje a la Ermita de San Froilán

Seas devoto, ateo, montañero o simplemente estés de paso y no tengas otra cosa mejor que hacer: has de subir a la ermita.

Es uno de los sitios más especiales de León, no en vano esta ermita fue hecha por San Froilán, patrón de la diócesis de León.

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San Froilán, que era gallego de Lugo, eligió estas montañas del Curueño para su meditación y estudio de lo divino. Cuenta la leyenda que realizó el solo la escalera tallada en piedra y la ermita con la ayuda de un burrín, el cual acabó en el bandullo de un viejo lobo, al que luego el santo no dudó en castigar y obligar a pujar con las últimas piedras que le quedaban para rematar la construcción de la ermita.

San Froilán es una de las fiestas más queridas por los leoneses, se realiza en el mes de octubre en la capital del viejo reino, y se conmemora también la leyenda del lobo, la cual también tiene un espacio en la basílica de la Virgen del Camino, la patrona de la Región Leonesa.

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Dicen que son 365 escalones los que hay que subir para coronar el alto donde está la ermitina, la cual casi no apreciaremos hasta que estemos a su lado.

Sean los escalones que sean, es el tramo más bonito y espectacular de la ruta. Las vistas van in-crescendo y el terreno es encandilador. Eso si, concentración en cada paso.

Detalle del nuevo camino a la ermita

Detalle del nuevo camino a la ermita

Desde la ermita

No es ciertamente un lugar para grandes concentraciones de fieles debido al poco espacio tanto dentro como fuera del recinto religioso. Aún así, cada mes de mayo aquí se sube al santo y con él unos cuantos pendones de los pueblos circundantes. LEÓN es estado puro.

Contemplando Valdorria

Contemplando Valdorria

Peña Galicia, o mejor dicho la Peña La Canga, es una de las vistas más chulas desde la ermita. Además desde aquí se ven muy bien sus dos cimas, las cuales realmente parecen mucho más difíciles de lo que son en realidad.

La collada los Maquís, Peña Morquera… esa sierra que separa Valdorria de La Mata la Bérbula (La Matica), es también muy apreciable desde aquí.

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Y en la profundidad del valle, el robledal inmenso y bien conservado de Valcesal (Valdecesar para los de fuera). Un sitio único a proteger exhaustivamente. Decir, que podemos descender a la carretera de Nocedo por este sitio, pero que se debe guardar, además de un escrupuloso respeto, ciertas normas de seguridad y precaución. Espero tratarlo próximamente.

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A desandar lo andado

Solamente apuntar que la vuelta que propongo en esta ruta es la misma que la ida. Y, muy importante, cuidado con la bajada al pueblo, en las bajadas están los accidentes. Por ello: CONCENTRACIÓN EN CADA PASO.

Mientras descendemos, y para así cerrar este pequeño post que espero os haya despertado interés (o re-despertado), reflexiono sobre el nombre de “Valdorria”: el valle de Orria. Y es que ese Orria, suena mucho en el noroeste (Valdeorras en Galicia, Brañadurria en L.laciana, Urria en Somiedo…). Ahí lo dejo para amantes de etimologías y demás ciencias del lenguaje y la palabra.

Descendiendo a Nocedo

Descendiendo a Nocedo

 

 

 

 

¡No dudes en compartirme! ¡Gracias!

Un pensamiento sobre “Valdorria y la ermita de San Froilán – León

  1. Rafael Garcia-Junco Juárez.

    Se lee en El Romancero Español: (Antes de su cristianización) Sic. “ANTES QUE DIOS FUERA DIOS ” LOS QUIRÓS (Queiros) ERAN QUIRÓS Y LOS VELASCOS, VELASCO.(WELA UZKOS) DE LAS EUZKERAS (Oseras). y se les agrega . LOS ALONSO DE CAZU Formidable introducción; motivo del presente Adendum. Felicidades.

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