Veiga’l Palu y Valdecuélabre, un paseo invernal

Es el Puerto de Cerredo, o La Cul.lada, que es el nombre tradicional de este secular paso de montaña asturleonés, es uno de los puntos de partida más interesantes y accesibles para alcanzar jugosos lugares cargados de un alto valor medioambiental tanto en las cuencas asturianas del Ibias y el Narcea como en la leonesa del Sil.
 
                    La Cul.lada, Collada o Puerto de Cerredo.
 

 

Una de las muchas rutas que uno puede realizar desde punto del occidente cantábrico es la que nos adentra en el valle asturiano del río Naviego, muy cercano a otro puerto asturleonés, este un poco más transitado y visitado por los amantes del deporte rey del invierno, L.leitariegos.
 
De hecho, desde la Cul.lada existe señalización de un sendero de Gran Recorrido que une los dos puertos utilizando buena parte de la ruta que hoy quiero mostraros.
 
 
  Cumbres de Chagueños y la pequeña cima de Entecastiechos en primer plano.
 
Vamos a entrar en la Reserva Natural del Cueto Arbás utilizando un pequeño paso de montaña llamado el Boucín, el cual divide Cangas del Narcea de Villablino y enlaza al mismo tiempo dos lugares sumamente bellos como son la Valdecuélabre y la Veiga’l Palu.
 
Saliendo a través de una ancha pista minera que conecta la carretera general CL-626, ó AS-15 según se mire, con la mina de carbón a cielo abierto Coto Cortés de Cerredo comenzamos el paseo entre abedules con una magnífica vista hacia la cabecera del valle del río Ibias y las montañas que separan Degaña de Palacios del Sil, cubiertas por una extensa capa vegetal de haya y abedul en esta cara norteña que se despliega bajo las cumbres de Tachetas, Chagueños y Bóveda.
 
La pista concluye cuando tomamos un desvío señalizado que nos devolverá a tierras leonesas siguiendo un pindio senderín el cual nos conduce a la famosa Veiga’l Palu.
 
 
           La mítica Veiga’l Palu.
 
 
La Veiga’l Palu y este mismo sendero ya ha sido recorrido por La Senda del Hayedo en anteriores reportajes. Pinchando AQUÍ podéis echar un vistazo a este paisaje durante el mes estival de Agosto.
 
Descendemos pues a este inmeso valle manador incesante del agua que alimenta al río Negro o de Caboalles, uno de los primeros afluentes de importancia del río Sil.
Es un lugar importante en cuanto que contiene un ecosistema repleto de zona húmedas, pequeñas lagunas, tuberas, chamargos o tremedales, todo ello rodeado de montañas que superan los dos mil metros de altura, como pronto veremos, y abundantes bosques de abedul. 
 
 
Cabana de La Vaquera. Lugar frecuentado por todos los vecinos de Caboalles de Arriba.
 
En la Veiga’l Palu se unifican elementos típicos del paisaje cantábrico. Una importante ganadería vacuna y caballar pasta en estos extensos puertos que mantienen una cierta humedad en el suelo durante la mayor parte del año. Al mismo tiempo la minería de carbón tiene representación en La Mina de La Escondia, muy cercana a la Cabana de La Vaquera, que aún se mantiene abierta pese a los vientos no muy económicamente favorables que soplan sobre minería asturleonesa.
 
El río de La Fleitina. Al fondo el Picu Prietu nevado.
 
Hay que apuntar que, aunque este terreno congregue gran cantidad de cabezas de ganado, presenta también riesgos para los animales puesto que, como apuntamos, el lugar está plagado de zonas húmedas, turberas, tremedales o simplemente tierras pantanosas donde el ganado suele quedar atrapado y muchas veces ahogado. Es por ello por lo que algunas de estas zonas húmedas se han cercado para evitar que las vacas entren en ellas y luego no puedan salir.
 
Atravesamos este lugar envuelto en bonitos colores verdes, azules y blancos para encontrar otro pequeño sendero casi oculto entre las escobas que nos llevará, por segunda vez del día, a tierras asturianas.
 
 Ascendiendo hacia las Chamas de Boucín.
 
El lugar es conocido como El Gargantal. La vegetación es de porte alto, abedules repleto de líquenes que acompañan un reguero que desciende saltarín hacia la Veiga’l Palu proveniente del siguiente lugar que nos vamos a encontrar saliendo de este pequeño estrecho.
 
Son las Chamas de Boucín, a 1.472 metros de altura, sucesión de bosques y encharcadas praderas que limitan una vez más las vertientes sur y norte de la cordillera. Desde este punto y desde esta altura, podemos ir poco a poco adivinando la fuertísima pared oeste del Cueto Arbás, primer dosmil de la cordillera por su lado más occidental y una de las montañas más renombradas de estas tierras vaqueiras.
 
       Valdecuélabre.
 
El paisaje es abrumador. El color blanco de la nieve que ahora cuenta con más espesor, el invernal cielo azul y el sentimiento de absoluta soledad inundan ahora los pasos que se dirigen al paraje de Valdecuélabre.
 
Valdecuélabre es lugar, para no romper con la línea paisajística de esta ruta, de lagunas y humedales. El pequeño afluente del rio Naviego que aquí nace, lo hace casi de laguna en laguna, no ciertamente de gran tamaño, pero que configuran un paisaje realmente bello acrecentado por la omnipresente presencia piramidal del Cuetu Arbás, cuya cara más agresiva se muestra justo en frente de nosotros.
 
 
 
Rasgada por canales, argayos y peñas, la cara oeste del Cuetu Arbás en nada recuerda a sus otras caras más suaves y redondeadas. Aquí estamos en frente de una salvaje y casi innacesible montaña de 2.002 metros que requiere de mucho tacto y conocimiento para ser ascendida desde esta coordenada.
 
 
 
 
 Dos estampas del Cuetu Arbás.
 

 

Es la reina indiscutible, la protagonista de esta ruta y de este rincón el cual se integra en lareserva natural parcial del Cueto Arbás, escenario de alta montaña donde los haya.

 

El Oso Pardo y el Rebeco Cantábrico son habituales de estos parajes. Este último no cuenta con abundantes poblaciones en el occidente cantábrico si las comparamos con las del oriente, pero si cuenta con una respetable población en las descomunales laderas del Cuetu Arbás, donde andan felices de canal en canal y son muy bien observados con prismáticos desde el punto donde nos encontramos.
 
Tirando de zoom se aprecia el desnivel de esta cara oeste y sus verticales canales.
 

 

Otro habitante de este mundo es el Lobo Ibérico, el cual ha compartido conmigo el mismo camino pero lamentablemente para mi cámara fotográfica, unas horas antes de mi llegada. Se ve bastante huella de este depredador cantábrico por estos lares.

 

La laguana de Valdecuélabre se encuentra helada. El terreno, combinación de prados, bosques de abedul y roble y ese monte bajo que poco a poco va colonizando antiguos campos domados por la mano humano, también parece estar helado hoy. Ningún ruido excepto the sound of silence se oye en este rincón. Si acaso el golpear del agua en lo más profundo del valle y las ramas de las urces que se despliegan hacia arriba cuando el peso de la nieve se desvanece a medida que el sol llega a su punto máximo en el corto día invernal de Diciembre.
 
Es una sensación de libertad, pero también de temor y desconfianza al ser la única “cosa” que se mueve y hace ruido en este universo helado. El ser humano, una vez más, parece retar a la naturaleza.
 
 
El Cornón, máxima altura de L.laciana, Somiedu y en general la parte occidental de la cordillera.
 
Antes de buscar un sitio adecuado para la jala, decido asomarme a las laderas de la Camperona, las cuales ya guardan un buen grosor de nieve, para tener una mejor perspectiva del lugar y de los lugares colindantes.
 
La visión del Cuetu Arbás adquiere aún más magnificiencia desde estos pequeños altos, pero son los pueblos de la vertiente asturiana de L.leitariegos los que mi vista ansía y busca. Brañas d’Arriba, Brañas d’Abaixu, Trascastru y unas cuantas aldeínas más. 
 
En Asturias la nieve no se hace hueco tan fácilmente como en León debido a su clima menos gélido y su altitud.  

          Brañas de Arriba

 

 

Son pueblos tendidos en las fuertes y empinadas laderas que caen bruscamente sobre el río Naviego. Pueblos donde el hombre ha tenido que adaptarse al medio para sobrevivir y no lo contrario. Mirando el pueblo de Brañas d’Arriba uno se imagina la delicadeza que tendrían los guajes del lugar a la hora de lanzar un balón de futbol hacia una portería cuya única red sería una caida libre hacia la inmensidad de un valle abrupto y salvaje.
 
 
 

 

Desciendo de nuevo hacia un reciente refugio de montaña construido al lado de una vieja cabana ganadera cuyas piedras y paredes resisten aún el paso del tiempo. Es la hora de comer y mientras degusto el salchichón berciano que he me traido para este paseo, tengo ante mí una bella estampa de alta montaña como es el Cueto Arbás.
Cuando se va de ruta por la nieve es muy importante meter un par de calcetines en la mochila por si hay que hacer uso de ellos. Aunque las botas sean gore-tex, tanta humedad y agua acaba traspasando la cubierta y mojando nuestros calcetines. Y este puede ser el comienzo de un no deseado catarrín.
 
 
     Calcetines secos y los mojados al sol (no vaya ser que los necesite de nuevo)
 
 
Mientras dejo secar un poco las botas al tímido sol que diciembre ofrece, pienso en el nombre del lugar donde me hallo. Valdecuélabre puede tener una clara referencia a ese mitológico ser asturleonés que es el Cuélebre. La serpiente o dragón devora doncellas y pastores suele tener guarida cerca de lagunas y lagos. Curiosamente en esta zona de L.laciana y Alto Narcea tiene multitud de historias y leyendas. Quizás una de las más sonadas sea la de la cercana laguna de L.leitariegos, justamente al otro lado de la montaña que tengo en frente.
 
 
 
Cuélebres, bruxas en la Veiga’l Palu y las huellas del incansable l.lobu rellenan este paisaje que abandono de nuevo dirección al la Cul.lada de Zarréu. Tierra legendaria, bella pero también dura y laboriosa para todos aquellos que por sus montes andan.
 

 

Tiempo aproximado: 4 horas ida y vuelta
Alojamiento y buen comer: Villablino, Caboalles de Abajo, Degaña.
Dificultad de la ruta: Media-Baja
 mapa



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4 pensamientos sobre “Veiga’l Palu y Valdecuélabre, un paseo invernal

  1. Dani

    Estupenda entrada de los estupendos paisajes que rodean al valle de Laciana y al de Cerredo, y como dices, el paisaje en sí es un tesoro, y lo que encierra en él también. Saludo

  2. Sara

    Que escenas nos regalas Alejandro, que escenas, un PLACER de esa zona y todas las que recorres.Nosotros en ello andamos, como la parte oriental de Asturias la conocemos muy bien…ahora estamos por la occidental y nos está deparando sorpresas estupendas, belleza a raudales. Mi abrazotedecisivo montañero.

    1. Héroe de Leyenda

      Ya veo en tus fotos que os dejais caer por el occidente más… me alegro, hay tanto por ver, caminar y sentir… que afortunados somos los que somos de estas tierras eh?
      Un saludo Sara y muchas gracias.

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