Ruta circular en Retuerto (Montaña de Riaño y Mampodre, León)

Sierras solitarias

Aquellas sin grandes pretensiones en los libros de grandes montañas ni en los rankings de rutas “obligadas”.

Altos, pandos, llombas, tesos y serrucas para unir un par de puntos, trazar una circular de media tarde o engaramarse a ver lo que hay al otro lado.

Cadenas de montañas con algún saliente destacable en el horizonte, casi siempre a la sombre de alguna montaña de más renombre (podría ser la bonita Peña Mura bajo Pandián) y que se prestan a ser caminadas si el caminante no quiere fatigarse en demasía o carece del tiempo suficiente.

En este reportaje hablaremos de un sencillo paseo montuno circular por la localidad leonesa de Retuerto. Una ruta que realicé con mi padre hace ya algunos años y que quiero compartir con vosotros, queridos lectores.

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Ejemplo de una bella y solitaria sierra entre Parres y Ponga (Asturias)

Pármede

La sierra del Pármede dibuja una serie de cumbres casi siempre regadas por los vapores del cierzo cantábrico y la condensación de los hayedos que une diversas vertientes del Sella y el Esla.

Retuerto, Polvoredo, Burón y los pueblos de Sajambre ven en sus horizontes las crestas de esta sierra que tiene a Pozúa como máximo exponente en altitud: 1.926 metros.

Toda la sierra es un perfecto mirador tanto de la Montaña de Riaño y Mampodre como de Picos de Europa.

Y aún más. También desde estas alturas cantábricas se llega a adivinar el mar cantábrico y otras zonas como el Alto Porma.

Acercarse al Pármede es siempre excursión sin arrepentimiento alguno.

Ya sea desde Burón (a través del PR Mira-Rabanal) o desde Retuerto, esta sierra ofrece al caminante buenas estampas de esta montaña oriental leonesa y su rebosante naturaleza: hayedos, verdes valles y solitarias cumbres por donde se pasean con calma el oso pardo, el lobo ibérico y los juguetones rebecos.

Arriba, águilas reales y buitres desafían a las tormentas y las grandes nevadas a las que esta tierra está tan acostumbrada que no sería la misma sin el blanco nival.

pozua
El Pozúa desde el valle de Camplongo
retuerto montaña de riaño
Rincón de Retuerto con el Pármede de fondo.
pueblos para perderte en León
Retuerto y sus montes

De excursión a Retuerto

Desde Retuerto, un precioso pueblo de León, partes dos buenos caminos a las estribaciones de Pármede. Uno, más hacia el sur, enlaza con los caminos que llevan al Práo Lláo y Burón, otro más hacia el norte, nos eleva a un piso superior dominado por vallejas, lleras y llamargos.

Los dos se pueden unir si nos acercamos por el segundo al Pico Pármede.

La subida no es complicada pero requiere de orientación y saber donde uno va o quiere dirigirse. En la cresta, ya mirando hacia el ancho valle de Valdeburón será necesario descender hacia los viejos robles solitarios que rodean a Práo Lláo, donde se coge la pista a Retuerto.

Existen muchas partes del recorrido en el que el monte domina y será cuestión de tener habilidad para ir avanzando terreno por el mejor sitio.

Retuerto bajo la mirada del Pandián
ruta retuerto

Nosotros, mi padre y yo, elegimos un tormentoso día de Julio para realizar la excursión. Especial belleza tenía la cordillera de Cebolleda-Gildar amenazada por las oscuras nubes de tormenta. Al fondo destacaban blancos los Picos de Europa. Y el bello pueblo de Retuerto siempre en el fondo del valle, para guiarnos en la vuelta.

Por supuesto las vistas hacia Burín / Yordas también son de primera categoría.

El descenso por el interior del hayedo es siempre protector tanto con el sol como con la lluvia. En ese día concreto, nos sumergimos en él corriendo para escapar unos truenos que no podían pillarnos en campo abierto cerca de esos robles centenarios que ya habían, seguramente, probado con anterioridad la fuerza de Taranis.

Cebolleda
yordas burin
Burín

En memoria de mi padre

Dedico este pequeño reportaje a mi padre, con el que tantos kilómetros realicé a su lado, buscando siempre la mejor vereda, vigilando las nubes, escuchando el ladrido del corzo y planeando la comida o la cena para culminar el día como se debe culminar. Ese día cenamos en La Era de la Lario, una de tantas, comentando cada rincón, aventura y pasaje que nuestros ojos vieran durante la jornada. Como hemos hecho durante décadas, desde el primer paseo que recuerdo con él por los trecheros del hayedo en Carande hasta la ascensión a Colláo Jermoso.

Gracias Papá por haberme dado tan buena compañía en estas montañas que ahora guardan tu alma. 

Volveremos a caminar por ellas antes o después.

En memoria de Jesús Antonio Díez Fernández, natural de Carande