Paseando por Maraña

Vuelve uno a la tierra, vuelve uno a las montañas donde todo empieza, las montañas donde brota el Eslaque estructura buena parte del legendario Reino de León pues a él otros grandes ríos leoneses ceden sus aguas para formar el río más largo de España que no desemboca en el mar.
Y vuelve uno a Maraña (Valle de Valdeburón, Montaña de Riaño) ese entrañable pueblo que muchas veces aparece en los telediarios por sus grandes espesores de nieve y que tiene el privilegio de acostarse en uno de los valles más hermosos de nuestra cordillera, pues sobre él emerge el noble macizo del Mampodre.
Sobre las montañas de Mampodre, el mayor Complejo Glaciar de la cordillera y una de los macizos más agresivos e imponentes en eṕocas nivales, ya hemos hablado en varios reportajes anteriores, sobre sus NIEVES PERPETUAS y acerca de las posibles RUTAS para culminar sus varias cimas que superan los 2.100 mentros de altura.
Peña La Cruz
Es por ello por lo que hoy vamos a conocer otra parte de este lugar cercano a las famosas vegas de Riosol, donde asturianos y leoneses se juntan cada agosto para celebrar una de las romerías más populares de la montaña cantábrica.
Maraña no solo es peña y altura, la riqueza paisajística de este pueblo es inmesa. Sus amplios pastizales, su río (el cual algunos consideran el primer Esla) y los densos hayedos y robledales que rodean el valle, hacen de este rincón de Valdeburón un perfecto destino para el fin de semana.

Cruce de caminos anterior a la entrada del bosque

Nos decantamos entre los muchos bosques marañones por el conocido Monte La Boyería, situado un par de kilómetros antes de la entrada al pueblo y señalizado por el Parque Regional de Picos de Europa como sendero de corto recorrido LE-48.

El paseo es muy llevadero y aconsejable para estos días de verano en los que el calor aprieta y el frescor del bosque se convierte en el mejor aliado. En apenas dos horas largas podemos completar un recorrido que nos llevará por prados de siega, sebes, robledales y hayedos con la mirada onmipresente del Mampodre, que se presta continuamente a ser fotografiado y contemplado.
El nombre de “La Boyería” nos habla de la costumbre vecinal de llevar a los “bueis” y demás ganado a este monte pues sus características eran propicias para la alimentación de estos útiles animales. En toda la montaña asturleonesa encontramos topónimos similares: La Boría, La Bobia, La Boyeriza, La Guariza, etc. Todos ellos hacen referencia a este animal.
El tamaño de las hayas es interesante, es un bosque guapo, fresco. El roble se adueña de su parte más baja y de las laderas orientadas al sur. También el avellano hace varios actos de presencia en este monte.
La ruta es de caracter circular, a gusto del consumidor, nosotros optamos por ascender por el camino de la izquierda que conduce a la parte alta del monte, donde crece un guapo hayedo bastante limpio en su interior por el aprovechamiento maderero que se denota en los varios trecheros o caminos creados para el transporte de madera que aparecen cada poco.
Tras una pequeña subida, el camino se allana para atravesar un par de frondosas vallinas antes de volver a girar para emprender el descenso hacia los terrenos en los que bosque y prado conviven, siendo estos lugares bastante predilectos para el avistamiento de fauna local como el venado o el corzo. Es el valle de Maraña un buen mosaico del paisaje de alta montaña cantábrico. Peña caliza en las alturas, denso bosque caducifolio en los tramos medios y vega y río en el fondo del valle, siendo todo este puzzle acompañado por un pueblo de amplia tradición ganadera, pues hasta sus puertos han subido durante centurias pezuñas venidas de la lejana Extremadura para aprovechar el fresco pasto que bajo las sombras del Mampodre se desarrolla.
En la época en la que nos encontramos, son varias flores las que adornan el tupido hayedo, entre otras destaca el Lirio de Montaña, el Cardo de alta montaña y la Dedalera o Digitalia, todas ella con un precioso color morado y violeta.
La visión del los Picos de Mampodre desde este lugar es soberbia. La Peña la Cruz, con 2.192 metros es la máxima altura del macizo. Sobre sus lleras y canales aún resisten neveros donde se refrescará seguramente el abundate rebaño de rebeco cantábrico que vive en este lugar.
Lirios de Montaña
Otra peña que encandila es Valjarto, para mí uno de los grandes tesoros de la cordilera especialmente cuando se viste de blanco en épocas invernales.
Maraña, cuna de los mejores esquiadores de la región leonesa, biblioteca de pastores, ovejas y lobos y puerta de acceso al inmenso macizo de Mampodre ofrece al visitante gratos paseos como este adaptados para todo tipo de público que quiere envolverse en este aire alpino tan saludable que ojalá nunca se consuma.
DURACIÓN APROXIMADA: 2 HORAS
ALOJAMIENTO Y BUEN COMER: En Maraña y Acevedo.

 

¡No dudes en compartirme! ¡Gracias!

9 pensamientos sobre “Paseando por Maraña

  1. Cienfuegos

    Hace años que no voy por los Mampodres. Esta semana estuvieron un buen grupo de amigos, pero a mi me resultó imposible acompañarlos (curro, curro y más curro). A ver si vuelvo a no mucho tardar, que ya casi no tengo recuerdo de ellos. Un saludo

  2. ANSELMO PRADA LEÓN

    Con ochenta años a cuestas, voy por LA SENDA DEL HAYEDO, subiendo hacia el cielo. Gracias por este bello Bloguer que nos muestra las bellezas que hay en la naturaleza de nuestra bella tierra.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *