Los bosques de Riaño y de la montaña oriental leonesa en general son de medalla de oro. Ya lo hemos comentado varias veces en algún reportaje de este blog y no podemos sino volver a incidir sobre ellos una vez al año por lo menos.
Hoy me gustaría hablar concretamente de las colladas y bosques que se extienden por los pies del macizo calizo del Pico Gilbo (o Giblo, en jerga Horcadiella). Para mí constituyen uno de los lugares más placenteros para pasear, ver fauna y disfrutar del paisaje riañés. Un lugar sobresaliente en calidad y cantidad ambiental que se puede recorrer en un tiempo relativamente corto.
A caballo entre Horcadas, Carande y Riaño, el Gilbo y sus dominios han creado un bonito escenario donde se compaginan bosques de robles, hayas, avellanos, brezales y praderas naturales. En estas últimas crece una planta denominada Gamón (Asphodelus albus) que guarda una estrecha relación con este paraje y las gentes que lo han frecuentado desde tiempos remotos.
El verde valle de Risosa
El Collao del Baile es el nombre que recibe el collado que hace de intersección de caminos entre Horcadas, Carande y Riaño. El curioso nombre se explica y se relaciona con la planta antes comentada. Hasta no hace muchas décadas era costumbre entre los vecinos de Carande y Horcadas subir a estos pequeños puertos para recoger gamones. El valor de esta planta radica en que sirve de alimento para los gochos en tiempos de invierno, cuando la nieve cubre el paisaje. En tan solo un mes, Junio principalmente, el gamón crece y llega a su punto máximo con un color blanco que pinta el fantástico paisaje primaveral. Es una planta que puede alcanzar el metro de altura y es necesario “apañarla” en este estado puesto que apenas entrada Julio el gamón se seca quedando casi “combustionado”.
Tras la recogida se estableció la costumbre de celebrar una pequeña romería, un baile de bienvenida al verano como se celebra en otros puntos del mapa geográfico y que suele tener su máxima expresión en la fiesta de San Juán.
Así quedó para la eternidad el nombre de “El collao del Baile”.
Para acceder a estos parajes puede seguirse la ruta de pequeño recorrido establecida por el parque regional de Picos de Europa y que aprovecha varias pistas y senderos que parten de Carande y Horcadas.
Hórreo de Carande
Tramo anterior a la llegada a Las Biescas
Desde Horcadas parten dos caminos desde su altiva y elegante iglesia. Ambos ascienden por el valle de Risosa que cuenta con buenos robledales y praderas, además de una buena fuente cercana a un antiguo chozo de pastores que ha sido sabiamente rehabilitado por la junta vecinal de este pueblo.
Rincón de Horcadas
Desde Carande a Collao del Baile se llega a través del majestuoso bosque de la Fuente del Hoyo que inicia su ruta en el cementerio de esta localidad.
Hayas, serbales y robles centenarios crecen en este bosque donde es casi imposible no toparse con algún cérvido si se va en silencio y con el oído en “on”.
Carande a las puertas de la primavera
Desde el Collao y alrededores se adquiere una bonita vista de la comarca: el pico Gilbo y la Sierra de Carande (integrada en la gran sierra del Pando) inundan nuestros ojos. Cualquier época del año es buena para respirar esta gran vista que van “in crescendo” si vamos ganando altura hacia el cercano collado de Vallarqué, separador de los terrenos de Riaño y Horcadas.
El pico Espigüete, omnipresente en casi toda la ruta
1. Tramo boscoso en la Fuente del hoyo 2. La sierra de Carande
En Vallarqué en paisaje ya se asemeja más a la alta montaña de vegetación subalpina y peña caliza, aunque el gran hayedo que cae hacia el viaducto de Riaño sigue estando bajo nuestros pies. Es un lugar desde el cual podemos tomar varias opciones: podemos descender a Riaño a través de los hayedos que llegan casi hasta las orillas del embalse y que se conocen como “Las Biescas”. Podemos ascender hacia la colladas de Bachende desde donde se puede acometer la subida al Gilbo. O podemos volver hacia Horcadas a través de las lleras y “pedrices” de las faldas de la montaña.
Diferentes estampas estacionales de Riaño desde Vallarqué
Si optamos por descender hacia Riaño y Las Biescas es recomendable seguir la senda marcada por el PR, la cual nos lleva a un pequeño colladín entre dos peñas calizas. En una de ellas, llamada la peña de Vallarqué, hay una buena colonia de Buitre Leonado establecida desde hace años. Es de las nidificaciones más importantes de la comarca.
El hayedo aparece de nuevo en nuestro camino pero, aunque su oscuridad y densidad impone respeto, no hay problema de pérdida pues un senderín surca el bosque hasta su final en las campas de las Biescas, lugar donde se asentaba el antiguo “campamento” de Riaño antes de ser inundado. A todo este tramo se le conoce como “la canal moro”.
El Gilbo y Cueto Cabrón en noviembre y en julio de 2012
En el descenso por el hayedo (uno de mis tramos favoritos sin lugar a dudas) veremos algún resto minero como escombreras o construcciones. En todo el macizo del Gilbo y el cercano Yordas crece el mineral de Antimonio, el cual fue explotado a mediados del pasado siglo.
La vistas hacia el Yordas en este lugar son realmente guapas, así como de los altos del Pandián. Si hay que estar atentos en épocas primaverales a la cota del pantano, pues el camino que enlaza este lugar con el viaducto está temporalmente anegado por el agua.
Los pastos de Carande producen una de las mejores leches de León
Como veis, todo estas laderas entre Horcadas y Riaño cuentan con unos paisajes que no dejarán indiferente a nadie. He querido mostrarlos en distintas épocas del año para comparar los colores que estos bosques dan a la hermosa comarca de Riaño.
Para rematar el día aconsejo una buena comida en el bar de Horcadas. Loli prepara como nadie un cocido montañés imprescindible para terminar de integrarnos en esta parte de la cordillera cantábrica.
(Pinchar para ampliar)
Esto siiiiiiiiii, esto lo conozco ya, y también ha sido por ti…cuando la primera vez que hablaste de Carande y de Salio y de los pueblecitos de Riaño, y vi tus entradas tan maravillosas…comenzamos a deternernos más en Riaño (zona que disfrutamos profundamente porque como bien dices es de medalla de oro) detenernos más profundamente en sus montañas… y EL GILBO desde Carande es una de esas rutas que recuerdo como una de mis preferidas.
Abrazotedecisivo y muy buen fin de semana
Me alegro de que Carande esté dentro del top ten de tus rutas Sara!
Un abrazo amiga!
Conocías que segun los griegos el “gamón” tapiza las entradas del Averno. Es tan tóxico que no hay animal que lo pastoree.
La entrada una maravilla y con el detalle de la vista de verano y otoño, todo un disfrute.
Saludos
Piedra
No lo conocía Miguel… y es curioso, porque los cerdos si parecen comerlo…
Muchas gracias, me alegro de que te haya gustado. Un saludo amigo.
Una ruta envidiable. La comentaré cuando se plantee un nuevo viaje por la provincia. Esplendidas fotografías.
Saludos
Hola compañero,
Sin duda, es un lugar y un paseo que no os dejará indeferentes. Me alegro que os sirva de inspiración para siguiente rutas. Un saludo y muchas gracias.
Doy fe de la espectacularidad de estos bosques gracias a este maravilloso blog.
Saludos sureños.
Antonio Córdoba
Muchas gracias Antonio. Un fuerte saludo desde el norte 😉
Soy de Las Salas y me encantan tus rutas porque me abren nuevas perspectivas para conocer los alrededores (que los de mi pueblo los tengo ya muy pisados). Gracias por el trabajo que haces.
Hola Daniel, muchas gracias en primer lugar por tus palabras, un placer.
Por Las Salas debería detenerme un día y plantar algo en mi página sobre esos preciosos parajes del Jaido.
Decirte que soy descendiente de Carande, a ver si coincidimos un día.
Un saludo para ti y para el guapo pueblo de Las Salas.
Pues ya sabes, si vas por Las Salas y estoy allí (cosa no frecuente porque vivo normalmente en Madrid), pregunta por mí y te invito a unas cañas. Mi casa es inconfundible ya que está en lo alto del pueblo y tiene forma de casa suiza.
Un saludo
Daniel