Visitando el Alto Nansa – Cantabria

Peñas arriba

 
«¡Pero qué tierra, divino Dios! A mi izquierda, y en primer término, dos altísimos conos unidos por sus bases, de Norte a Sur, como dos gemelos de una estirpe de gigantes; enfrente de ellos, a mi derecha, las cumbres de Palombera dominadas por el «Cuerno» de Peña Sagra que extendía sus lomos colosales hacia el Oeste; y allá en el fondo, pero muy lejos, cerrando el espacio abierto entre Peña Sagra y los dos conos, las enormes Peñas de Europa, coronadas ya de nieve, surgiendo desde las orillas del Cantábrico y elevándose majestuosas entre blanquecinas veladuras de gasa transparente, hasta tocar las espesas nubes del cielo con su ondulante y gallarda crestería.»

 

(Fragmento de “Peñas Arriba” de José María de Pereda)

polaciones valle del nansa
Polaciones bajo la sierra de Híjar

Así cruza el protagonista de la famosa novela ambientada a finales del siglo XIX en los altos valles cántabros los puertos que delimitan Palencia con Santander, haciendo especial referencia a una montaña especial, magnética, brava como las llastras que nacen de sus profundidades, Peña Sagra.

En este pequeño artículo recorremos algunos de los lugares que componen el alto valle del río Nansa, en el suroeste de Cantabria. Una tierra que, a juicio del que escribe, es un sinfín de posibilidades para el que disfruta del sabor genuino de los auténticos pueblos cántabros, los milenarios senderos ganaderos que atraviesan puertos y en engaraman en montañas tan legendarias que ya eran adoradas incluso antes de la llegada de los romanos a Iberia.

 

Vamos allá.

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Casa e iglesia de Tudanca

Piedrasluengas

Este puerto palentino es la puerta de entrada a los profundos valles de Liébana. Desde su mirador se puede contemplar la magnificiencia del paisaje de la cuna del Deva y Picos de Europa. Sobre el puerto se alza Peña Labra, gran faro que todo lo ve.

Bajando el puerto se entra ya en Cantabria, donde podremos escoger en bajar a Valdeprado o continuar entre el boscoso cordal para llegar a la entrada del valle de Polaciones: el alto Nansa.

piedrasluengas
Liébana y Picos de Europa desde Piedrasluengas (Palencia)

La cruz de Cabezuela

Una pequeña collada entre las jayas y los robles nos da la bienvenida a valle del río Nansa, y más concretamente al municipio de Polaciones, tierra purriega.

Las pendientes nos son tan pronunciadas como en la vecina Liébana y la piedra caliza no será una protagonista esencial del paisaje como si lo es la montaña palentina o en Picos de Europa. En estos rincones que iremos surcando a medida que descendemos a los pueblos de Pejanda o Calleceda, nos damos cuenta que aquí impera el bosque, la pradera y las grandes sierras que de este a oeste recorren las alturas del Nansa haciendo de cortavientos y depósito milenario de nieve que alimenta los miles de regueros que forman el Nansa.

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Puente Pumar en el mes de mayo
sierra de hijar
Las altas cumbres del Nansa (Nansa-Parbat)

Alta Montaña Cantábrica

En la margen oeste del valle, compartiendo puertos y peñas con Liébana, se encuentra la legendaria Peña Sagra, encabezada por su Cuerno o Cornón a más de 2.000 metros de altitud.

Su subida se puede realizar desde el pueblo de San Mamés, uno de los encantos rurales de todo este valles. Serán más de seis horas con una trepidante trepada al final que permite ver media Cantabria a tus pies.

Peña Sagra tiene su nombre escrito en los libros de historia, pues algunos autores creen que el monte Medulio pudo tener aquí su ubicación, y, por ende, una de los asedios más legendarios al pueblo indígena cántabro por las columnas romanas.

 

Al otro lado, otra gran sierrona cierra el valle al norte y oeste. Es la sierra del Cordel, donde se ubica el pico Tres Mares. Atlántico, Cantábrico y Mediterráneo compiten por atraer hacia sus vallejas las aguas nivales que estos grandes pico reciben cada año, formando una sucesión de montañas y colladas que es puro espectáculo cuando se mira desde los pueblos de La Laguna, Puente Pumar o Uznayo.

San Mamés, punto de inicio para subir a Peña Sagra
otoño nansa
Otoño en el Nansa

Territoriu Purriegu

Polaciones guarda con mimo su autenticidad, todo bien puesto, todo en su sitio. Sus casas de piedra y madera, sus callejucas entre barrios, los senderos junto al río, los invernales del monte… Y especialmente sus lugares de reunión y encuentru: los bares y posadas.

Sin desmerecer en absoluto a otras zonas de la cordillera, decir que el que escribe ha encontrado aquí un rincón genuino montañés aún a salvo de esa globalización que impregna de artificialidad todo lo que toca. Lugares como Casa Molleda en Pejanda o los establecimiento de La Laguna desprenden ese sabor tradicional que ya apenas podemos ver en otros afamados lugares no muy lejanos de aquí. Cuestión de saber elegir.

Imprescindible un paseo por Puente Pumar o recorrer los caminos fluviales del Nansa, siempre animados por caballos y esa vaca negra tan genuina de estos valles.

Por cierto, el presidente de Cantabria, Revilla, es de aquí.

pejanda
Establecimiento hostelero en Pejanda
puente pumar
Establecimiento hostelero en Pejanda

Nansa abajo

En nuestro descenso por el río Nansa nos encontramos con la presa de la Cohílla, la cual cuenta con uno de los muros más altos de España. La bajada de nuevo al valles es tan vertiginosa como cargada de adrenalina. Al que escribe le gustaría bajarla en bici algún día.

El valle se estrecha y se vuelve agreste y fiero, estamos bordeando el lado este de la sierra de Peña Sagra y así lo cuenta el escritor José María de Cossío en sus “Rutas Literarias de la Montaña”:

“De día sobrecoge la valiente carretera por la que se la recorre, labrada en los lomos de los montes, recto, perpendicular y altísimo el escarpe que resultara de la Labra, y asomada al río que se despeña a enorme profundidad, entre cudones y espumas, y con ruido fragoroso, cuyos ecos en las peñas se confunden formando un único y levantado rumor. Al otro lado del cauce ascienden los árboles entre helechos y árgomas, y las peñas calizas, blancas, asoman entre esta vegetación primaria. Los árboles se sostienen en posturas increíbles de no verlas, agarrados a la roca por sus raíces, pulpos vegetales asidos a las peñas. Ya más arriba forman grupo las hayas que en la cumbre se extienden desplegadas en el arbitrario orden de bosque. Caminando hacia el Norte es un descanso, o más bien un desahogo, el que se siente al aparecer el valle de Tudanca”.

 

Embalse del Nansa

Tudanca

El valle se vuelve a abrir tras dejar atrás la hoz de Bejo para deleitarnos con una de las estampas más bonitas de este recorrido.

Es hora de dejar el vehículo y recorrer a pie las caleyas entre La Lastra y Tudanca para disfrutar de su arquitectura tradicional y la perfecta conjunción con la explosiva naturaleza que la rodea.

Tudanca es conjunto histórico artístico desde 1982, y no es para menos.

Entre sus mimadas calles surgen casonas de piedra, madera y piedra que hacen que este pueblo sea uno de los más bonitos de Cantabria.

Tudanca
Tudanca
Tudanca

Hacia el mar

El valle se encamina hacia el cantábrico a través de preciosos pueblos como Puentenansa o Cosío, llenos de buenos lugares para el descanso y el yantar. Montes que poco a poco van perdiendo fiereza a medida que el río gana anchura. Los últimos kilómetros del Nansa son de ría salada, en la playa del Sable y en la ría de Tinamenor, este río dice hola al cantábrico y adiós a esas montañas que he solamente he intentado plasmar brevemente en este artículo.

Podéis encontrar más información sobre esta tierra en https://www.valledelnansa.org/

El Nansa llega al Cantábrico

Os dejo un pequeño video de uno de mis viajes desde Palencia al Cantábrico en un radiante día de primavera ☺️