El Real Sitio de Covadonga
Pocos lugares del norte de España tienen tanto arraigo cultural, religioso y turístico como el enclave donde se asienta la basílica de Cuadonga / Covadonga.
Ubicada en el Conceyu de Cangues d´Onís (Asturias), su entorno natural, a los pies del macizo occidental de Picos de Europa y atravesada por varios ríos que alimentan la cuenca del Sella entre bosques cantábricos, Cuadonga es sinónimo de parada obligatoria en Asturias.
Pero no solo el tirón turístico sustenta los varios alojamientos, restaurantes o tiendinas de este rincón cangüés, sino también la población local, la cual se encomienda cada día a la «santina» (como llaman cariñosamente a la Virgen de Covadonga) para que haya salud y salgan bien las cosas.
Es el 8 de de septiembre el día grande de Asturias y de Covadonga, pero son muchos los días del año que hasta aquí llegan peregrinos y caminantes siguiendo varios senderos como el de la «Reconquista» o el de los «Santuarios», que enlaza este lugar asturiano con Liébana (Cantabria).
Entonces, ¿A qué se debe toda esta fama y fervor por este lugar de culto?.
Vamos a dar algunos datos básicos junto con pequeñas reflexiones para unir este actual culto cristiano con la adoración prerromana que aquí debió existir presumiblemente dirigida a una divinidad pagana enraizada con los numerosos seres mitológicos cantábricos.
Fuentes, ríos y lagos: territorio mágico
En todo el noroeste peninsular existe un patrón común que suele vincular los lugares de agua (fuentes, lagunas, pozos de ríos, cascadas…) a una deidad prerromana de la que nos ha quedado testimonio plasmado principalmente en toponimia pero también en leyendas o incluso en inscripciones.
Se trata de DEVA, pero también de NAVIA. Nombres abundantes en toda la cornisa cantábrica que se transforman a menudo en MOURAS, ANJANAS, XANAS, ENCANTOS O SEÑORAS (como el caso de Cuadonga).
Nombres que, como digo, hacen referencia a una divinidad pagana, es decir, anterior a la implantación del cristianismo en la península, que debió ser de común adoración para los pueblos galaicos, astures o cántabros, coexistiendo muy problamente con el cristianismo y el mundo romanizado durante varios siglos hasta que la iglesia puso coto.
Coua Dominica: la cueva de la señora
El topónimo Covadonga - Cuadonga, en asturianu - proviene de la expresión latina Coua Dominica, la cual podría traducirse según los estudiosos como «la cueva de la señora». Y es ahí donde enlazamos con la profunda huella mitológica que las divinidades femeninas asociadas al agua han dejado en nuestro noroeste ibérico.
Como decíamos anteriormente, es muy frecuente encontrar topónimos relacionados con Xanas y Mouras. Pongamos algunos ejemplos:
El Briezu la Moura (Vivero, León)
A Cova dos Encantos (Viveiro, Lugo)
Fonte da Moura (Galicia y León).
La Peña les Xanes (Piloña, Asturias)
En el caso de Cuadonga, el protagonismo de esta cueva natural al abrigo del monte Auseva se debe a una «señora», en todo caso una mujer relacionada con el agua y la naturaleza que atesoraría poderes mágicos que impresionaron a la población local.
La población local indígena prerromana pertenece a la tribu vadiniense de los Cántabros, dominantes de de todos los macizos de Picos de Europa desde el cantábrico hasta las riberas leonesas y palentinas.
Otro dato a tener en cuenta y que vuelve a entroncar esa «señora» con las divinidades cantábricas es que uno de los ríos que sale de este murallón calizo se llama o se llamó DEVA, nombre estrechamente asociados a las deidades acuáticas de vascones, cántabros, astures o galaicos.
Covadonga debió ser un santuario ancestral y milenario mucho antes de la llegada de cristianismo a Picos de Europa. Algo que ocurre frecuentemente en otros santuarios cristianizados de origen pagano asociados a deidades acuáticas, árboles o piedras mágicas (Virgen del Acebo, Virgen de Carrasconte, Riosol, Virgen de las Nieves…).
Covadonga y Pelayo
Lo cierto es que Covadonga está unida a la historias y leyendas que sobrevuelan la figura del caudillo astur (o cántabro) Pelayo.
En el año 722 DC debió acontecer en este lugar una batalla reseñable que marcó el inicio del periodo erróneamente denominado como la «Reconquista«.
Uno de los factores del triunfo astur (o visigodo) sobre el ejército musulmán fue la apoyo divino por parte de la Virgen de Covadonga.
Como hemos dicho antes, esta cueva ya era sagrada para los pueblos prerromanos que habitaban allí y lo debió seguir siendo para la población romanizada que ya recibió el influjo de la iglesia católica. La batalla de Covadonga y Pelayo sin embargo no es impulsada por la historiografía española hasta después de la edad media, y más concretamente en el romanticismo, cuando se crean los grandes mitos fundacionales de la nación.
Es entonces cuando Covadonga se erige como gran lugar de peregrinaje cristiano en el norte de España, fortalecido aún más en la época franquista para honrar la victoria española sobre el invasor musulmán.
Lo cierto, y en definitiva, es que el Real Sitio de Covadonga tiene un valor espiritual enorme y ello se fundamenta tanto en la arquitectura creada alrededor de la cueva como en la esplendorosa naturaleza cantábrica que lo rodea.
¿Seguirá la «señora» irradiando su poder y magia siglo tras siglo, sociedad tras sociedad?
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