Nuestras montañas cantábricas

¿Qué hace a una montaña objeto de deseo para alcanzar su cumbre?
¿Por qué nuestros ojos inmnediantemente buscan su figura, estudian su forma y geometría o caminan sobre su cresta sin mover aún un solo dedo del pié?
¿Qué antigua relación une a hombres y montañas?
Deseo de conquista, de saber que hay al otro lado, de superación, de búsqueda de la belleza, de domar lo salvaje… o simplemente necesidad de encontrarse con las fuerzas de la naturaleza, de toparse quizás con esa energía oculta entre los bosques y ríos que tiene su morada en lo más alto de las cumbres, allá donde las nubes juegan entre las rocas y el hombre es solo un desarmado visitante ocasional.
Nos atraen las montañas. No cabe duda.
Tanta satisfaccion causa al amante de la montaña mirar su esbeltas o gruesas figuras como andar sobre sus estrechas canales y crestas. Porque al enamorado de la montaña, aquel que piensa en ella cuando sus ojos y botas no pueden estar cerca de sus laderas, solo vive para esperar que la nube se disuelva y pueda dislumbrase la belleza del mastodonde calizo o cuarcítico que desafía sin ningún tipo de prisa el paso del tiempo que para los hombres, es efímero y apenas notorio.
En la cordillera cantábrica, ese lugar del norte de la península ibérica a caballo entre el mar cantábrico y los valles del Duero y el Sil, tenemos deidades de roca que nos irradian fuerza y magnetismo.
Son nuestras montañas, algunas picudas y piramidales, otras anchas y llanas, desgastadas por la erosión del aire y el hielo. Otras son verdes, otras siempre blancas y grises. Las hay negras también, incluso amarillas. Algunas superan los 2.400 metros de altura mientras que otras son más modestas y se conforman con 1.000 metros.
Todas ellas forman los sistemas montañosos que entran y salen de las provincias de León, Lugo, Asturias, Cantabria y Palencia: sierras, peñas, torres, picos… que desarrollan una labor silenciosa y apenas percibida… la labor de gobernar el paisaje, el valle, el pueblo… el mundo que se abre bajo sus cuatro paredes durante siglos y siglos, pues ellas son inmortales.
Aquí van algunas:

PEÑA UBIÑA / PINUBINA - 2.417 m

Símbolo y guía de multitud de pueblos asturianos y leoneses, parece permanecer inmutable en el tiempo mientras la vida transcurre en los pueblos de Babia (desde donde está hecha la foto) o de L.lena y Quirós.
Se creía una de las más altas de España y parece ser visible desde bastante mar adentro.
Es una de las “reinas” de la cordillera y junto con Picos de Europa, las alturas máximas del sistema.
Pincha AQUÍ para conocer más

YORDAS / BURÍN - 1.963 m

Cada valle cantábrico leonés tiene su totem, y en Riaño el Yordas (junto con el Gilbo) ejerce de ello. Bajo sus pies se establece uno de los valles más fértiles y emblemáticos de la cordillera: Riaño. Hoy sumergido por un embalse del que todas estas peñas aún no se han acostumbrado a verse reflejadas en él.
Burín es su cara de Valdeburón, es una peña inconfundible y muy querida en la montaña oriental leonesa.

PICO GORRIÓN / PICO MAYOR - 1.220

Quirós es un concejo atrapado entre grandes montañas: Aramo, Ubiña, Sobia… El Pico Gorrión es sin duda una montaña diferente, casi venida de la película del Señor de los Anillos. Desde la collá d´Aciera se aprecia altiva e inaccesible sobre las forestales vallinas quirosanas.

PEÑA TEN Y PILEÑES - 2.142 m y 2.012 m

Entre Sayambre y Valdeburón emergen cadenas de montañas donde la nieve se siente muy agusto gran parte del año. Peña Ten es la comandante de estas montañas que crecen sobre inmensos hayedos como el de la foto, en el puertu de Panderruedas.
Peña Ten pa les cabres y Pileñes pa les oveyes, dicen los pastores del conceyu de Ponga, el cual también toma parte de estas sierras que dividen varias cuencas fluviales como el Sella o el Esla.

MACIZO CENTRAL O DE LOS URRIELES - PICOS DE EUROPA

Desde el Coriscao se toman grandes perspectivas de Peña Remoña, Pedabejo, el Llambrión… los grandes titanes que alcanzan el cielo sobre los valles de Valdeón y Liébana.
En las tardes de verano el cierzo cantábrico juega sobre sus blancas y verdes laderas, hogar de rebecos y muchos, muchísimos sueños de montañeros que en este lugar moran días tras día.
Picos de Europa siempre será el punto y final del maravilloso desfiles de cumbres de la cordillera cantábrica.
Pincha AQUÍ para conocer más

CATOUTE - 2.117 m

Los Montes de León se desgajan de la cordillera para formar una serie de macizos que en nada han de envidiar a sus vecinos cantábricos: El Catoute es de las cinco primeras montañas más conocidas en la provincia leonesa, y ultimamente su fama ha crecido entre el público asturiano y gallego.

Su forma, guapa y sencilla, y el entorno que tiene con pueblos muy pintorescos a ambas vertientes, hacen del Catoute de un imprescindible de la gran montaña leonesa.

Pincha AQUÍ para conocer más

PEÑA RUEDA - 2.152 m

Este coloso calizo del macizo de Ubiña asentado sobre los puertos quirosanos de Agüeira es una de las montañas más visibles de la cordillera. Para andarlo hay que ser amigo de la piedra, que aquí lo domina todo. Tan solo el rebezu es capaz de volar entre estas paredes como también los hace el Águila Real.
Peñas que saben de pastores, vaqueiros, osos, llobos y de nieve… Una peña de libro en la montaña asturiana.

PICO HUEVO - 2.150 m

Mucha gente coincide en señalar el entorno del Puertu de Vegará como uno de los más ideales para la práctica de deportes de montaña. Un paisaje soberbio de color y forma, apacible y hasta poco frecuentado según épocas, con una gran lista de montañas donde destacan la serranía de Fuentes de Inviero o el Pico Huevo, en la foto sobre el valle leonés de Faro, concejo de Valdelugueros.
Aquí, la nieve y la naturaleza lo es todo.
Pincha AQUÍ para conocer más.

CUETU D´ARBÁS - 2.002 m

El último 2.000 de la cordillera en su tramo occidental, sobre los valles de L.laciana y del Narcea, el cuetu d´Arbás es una de esas montañas asturleonesas que dan una buena lección de lo que significa la cordillera cantábrica, unas montañas completas de fauna, flora, bosques, pastos, brañas, pueblos y puertos históricos… y hasta hay lugar para una estación de ski.
Pincha AQUÍ para conocer más

MACIZO DEL MAMPODRE

Picos de Europa, Ubiña y Mampodre, por supuesto Mampodre. El tercer gran macizo de la cordillera, un auténtico libro abierto de geología y una delicia para el montañero. A caballo entre las cuencas leonesas del Esla y el Porma, bajo sus paredes y neveros se tienden pueblos como Maraña o Acebedo para beber de la fertilidad de sus fuentes y pastos, siempre verdes.
Son montañas también difíciles de domar, siendo habituales percances y accidentes entre sus lleras y llambrias.
Pincha AQUÍ para conocer más

MUXIVÉN - 2.032 m

Otra de las montañas sagradas para el pueblo astur. El Muxivén y el Cornón son dos cumbres lacianiegas de gran belleza y bien destacables en la lejanía. Morada desde tiempos muy antiguos de osos, el ser humano ha tenido que adaptarse a este medio no siempre tolerante con nuestras preferencias.

El frío y la nieve en estos primeros tramos del Río Sil son dos vecinos con los que hay que aprender a llevarse. Pero el Muxivén sabe adaptarse bien a cada estación, porque es un pico bien situado, una montaña fotogénica en uno de los mejores entornos cantábricos.

Pincha AQUÍ para conocer más

PENA MEA - 1.557 m

He aquí una montaña que hace que Asturias sea el paraiso soñado de muchos montañeros y amantes de los paisajes verdes y auténticos del norte.
Peña Mea se alza sobre las cuencas mineras del Aller y el Nalón, siendo un estandarte siempre reconocible en los conceyos de Llaviana o Aller.
Las cabanas diseminadas entre los felechales y los fayerus, el sonido de los cencerros de las vacas que bajan y suben desde la Collaona, y la niebla, siempre esa burina incesante, convierten a Mea es un peña de 10 en la cordillera cantábrica.

PEÑA PRIETA Y TRESPROVINCIAS

Esto es lo más alto que verán nuestros ojos en la cordillera cantábrica. Son más de 2.500 metros, y no hay otro lugar en la cordillera (a excepción de Picos de Europa) que aglutine montañas de tal envergadura. En un encrucijada de fronteras santanderinas, leonesas y palentinas, los valles del Alto Esla y el Carrión beben de una región apenas poblada por el hombre, donde el hielo ha diseñado montañas oscuras y negras donde la vida en los meses invernales es casi inexistente.
Pincha AQUÍ para conocer más

SAN ISIDRO

Para terminar, todo un lugar clásico y histórico para muchos de nosotros, asturianos y leoneses. Un punto de encuentro de skiadores, montañeros, viajeros o arrieros.
San Isidro posee un entorno privilegiado a caballo entre el valle de Aller y Puebla de Lillo.
El Torres, Toneo, Agujas, Requexines… son todos ellos grandes integrantes de este paisaje cantábrico que jamás decepcionará al amante de la montaña y de la nieve, pues ha liderado durante varios días este año 2015 el ranking de lugares con más grosor de nieve por metro cuadrado en Europa.
Pincha AQUÍ para conocer más
¡No dudes en compartirme! ¡Gracias!

8 pensamientos sobre “Nuestras montañas cantábricas

  1. McRobi

    Qué gran entrada Alejandro! Leyéndola me doy cuenta de la cantidad de cumbres que me faltan por conocer en esta cordillera… gracias por acercármelas! 😉

  2. Monchu

    Muy guapa Alejandro! Me gusta como haces referencia a cimas emblemáticas para pponer en valor ese sistema montañoso que tenemos la suerte de disfrutar. Seguro que podrían entrar otras cumbres en la reseña, pero eso es cuestión de opiniones. A mi me basta con las que citas y como lo haces.
    Un abrazu, amigo

  3. Anonymous

    Para mi gusto te olvidas del Cirbanal (o Cirbunal), creo que la comarca de Luna debería estar representada, aun así me ha gustado mucho el reportaje, muy buena entrada.
    Un saludo.

    1. Alejandro Díez González

      Posiblemente haga algo sobre Luna no tardando mucho… Estate atento en los próximos meses, es una comarca por la que paso frecuentemente y tengo mucho pendiente en ella.
      Un saludo amigo y gracias por la apreciación

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *