1. Zarréu: valle minero, corazón verde.
Cerredo o Zarréu, como oficialmente también se llama en asturleonés a este pueblo del concejo de Degaña,, se encuentra enclavado en el fondo de un tupido y frondoso valle del suroccidente asturiano, compartiendo montes y colladas con los colindantes concejos leoneses de Palacios y Villablino a través de los pasos de La Collada y Valdeprado, además de una red socioeconómica y cultural que engloba a estos pueblos casi en una misma comarca a pesar de las fronteras provinciales.
Cerredo visto desde el vatse Fasgueu
Comienzo del valle de Cerredo desde los términos de La Collada
Zarréu es valle minero y el negro mineral se respira y se siente en cada uno de sus rincones, compitiendo a veces con el espeso verdor de los enorme bosques de hayas, arces y robles que esta reserva natural perteneciente al Parque Natural de las fuentes del Narcea, Degaña e Ibias, atesora sobretodo en las laderas norteñas del valle.
Aquí aguanta uno de los centros de trabajo mineros más importantes de España, el llamado “Coto Cortés”, perteneciente al empresario Victorino Alonso. Se trata de un cielo abierto de considerables dimensiones situado al norte del pueblo, colindando con terrenos de Villablino y Monasterio de Hermo. Y si, diremos que el impacto ambiental de esta mina es enorme y casi irrecuperable en el futuro, pero también diremos que el sustento económico que produce este yacimiento es de suma importancia para muchas familias de ambos valles (Laciana y Degaña). ¿Podrá esta comarca ir sustituyendo poco a poco esta industria de la que lleva viviendo ya un siglo y comenzar otras actividades más sostenibles con el medio ambiente? De momento son pocas las alternativas que se presentan, aunque en parte pueden ser debidas al poco o nulo interés, sumado a una alta incompetencia, de muchas administraciones para revitalizar y dinamizar la zona turísticamente.
Cielo abierto Coto Cortés
Desde la iglesia de Santa María de Cerredo parte un camino muy bien acondicionado que nos ha de subir a uno de los lugares atractivos de la localidad asturiana: la laguna de Changreiru.
Aparte de conocer esta laguna, el objetivo del paseo es tener una buena perspectiva de la cara norte del macizo de Valdeprado, donde estuvimos no hace mucho tiempo, y ver la enorme masa forestal que desde Caboalles de Arriba arranca por toda la margen izquierda del río Ibias, constituyendo un enclave importantísimo para especies como el Oso y el Urogallo.
Primeros metros del camino
Pero este paseo también encierra otro objetivo, el divisar desde las alturas el bellísimo valle de Monasterio de Hermo, lugar oficial de nacimiento del río Narcea, donde al parecer se desarrolla el hayedo más grande de Asturias.
Un enorme bosque tapiza toda la ladera norte del valle del río Ibias
La subida a Changreiro, siendo sinceros, está llena de cuestas y no es recomendable sino estamos medianamente “entrenados”. Pero por otro lado la sombra es una compañera permanente en la mayor parte del recorrido. Sombra y agua, porque a pesar de ser Agosto, el agua aquí brota como si la primavera se resistiera a abandonar su lugar en el espacio y en el tiempo. (Más tarde comprobaremos con mucha sorpresa cómo la laguna apenas tiene estiaje).
El pico Bóveda desde las ruinas de una pequeña braña cercana a Changreiru
Robles, acebos, abedules y arces nos acompañan en la subida mientras contemplamos la cadena de montañas que separa León de Asturias, con el puerto de Valdeprado en primer plano y por encima de él los altos de Bóveda y Fasgueo.
En una hora y media, tras pasar los restos de una antigua braña, llegamos a la plataforma donde se asienta la laguna.
Dos patos nada sosegadamente en sus aguas pero no son ellos los que fijan nuestra atención sino la gran cantidad de agua que maneja este lugar a pesar de encontrarnos en uno de los años más secos desde hace muchas décadas. El Changreiro apenas sufre estiaje, hecho que nos sorprende puesto que las lagunas de Fasgueo, situadas al otro lado del valle, a más altura y con un claro y marcado origen glacial, si lo sufren. Cosas de la naturaleza…
Abunda la genciana o xanciana por los lares de Cerredo
Ya nos queda poco para alcanzar la divisoria entre las aguas del Ibias y del Narcea, y nuestra ojos desean cada vez con más impaciencia contemplar ese valle de Hermo después de verlo en tantas fotografías y libros.
Un senderín nos aproxima poco a poco a las laderas del Picón (1.866 metros), desde donde podemos ver ya con toda claridad esa maravilla de lugar donde el Narcea se forja entre los regueros que cruzan las vallinas de basto hayedo que recorre toda la cara norte del valle de Monasterio de Hermo, un pintoresco pueblo situado bajo la pirámide del Picu Caniechas (1.924 metros).
Las montañas de Valdeprado desde la sierra de Degaña
Monasterio de Hermo
Crestas del Picón
Un rebeco se enrisca bajo nuestros pies mientras “revisamos” el paisaje que se presenta desde este privilegiado mirador: enormes cheiras dan paso al bosque, el mismo bosque que brota en las cercanías de la lacianiega Veiga´l Palu y finaliza casi en la entrada del bosque de Muniellos. Una locura y un verdadero pulmón de oxígeno de cerca de 1.500 hectáreas de superficie. (Resulta paradójico como a pocos metros de este espacio natural de alto valor se desarrolla una de los cielos abiertos más destructivos del norte español).
Más al norte, y ya con los prismáticos, vemos como la cordillera va perdiendo fuelle a medida que se acerca la ilustre localidad de Cangas del Narcea. Las hayas y los riscos rebequeros van dando paso a pinos, eucaliptos y dulces praderas, formando ese paisaje tan característico del occidente asturiano que en pocos kilómetros fundirá su alma en las corrientes del mar cantábrico allá por los términos de Luarca…
La collada cierra el valle de Degaña y abre paso a Laciana
Pero nosotros, aunque nuestra vista e imaginación quieran buscar el mar, seguimos en plena cordillera cantábrica y divisamos más al sur las montañas del Alto Sil, los países de Laciana, Omaña, Fornela y El Bierzo, pueblos que, como Cerredo, la naturaleza se manifiesta de manera concisa y directa ante el ser humano. Y dentro de ella ha surgido una cultura de vaqueiros, brañas y autosuficiencia tapizada con otra de pico y martillo, llamada minería. Todo un mundo de sensaciones y contrastes, este valle de Degaña.
Datos de interés:
Alojamiento y comida en Cerredo, Degaña y Villablino.
Ruta señalizada por el ayuntamiento de Degaña y descrita en el libro Alto Sil, 40 rutas a pies de la editorial Calecha.
Degaña (junto con Ibias) es mi gran asignatura pendiente en cuanto a montaña se refiere. Hace unos meses, aprovechando que estaba de trabajo opr la zona, dimos un corto paseo por la pista de acceso a la laguna, aunque sin llegar a ella, y descubrimos un par de lobos, siendo la ocasión que he podido verlos a menor distancia. Entonces me quedé con ganas de seguir hasta la laguna. Ahora con tu reportaje las ganas se incrementan. Habrá que buscar un día para arrimar por la zona.
Un saludo
Hola Cienfuegos!
Jope que suerte, dos lobines! A la laguna hay que subir sin prisas, pues como verías, la pendiente es considerable.
Ibias es lo que tengo yo pendiente para este otoño, de Degaña poco a poco voy conociendo cosas.
Un saludo
Hermoso como siempre, y amante de Asturias como soy nunca tiro para esa zona, eso tengo que reparalo urgentemente, me guardo esta entrada, sigo tus pasos héroe que son siempre un acierto. Mi abrazotedecisivo
Hola Sara!
Pues es que esta zona está algo apartada de las capitales asturleonesas… Y es lógico que no esté tan pisada como otras zonas más accesibles. Yo porque tengo el pueblo a pocos kms de ahí, sino no sé si la conocería áun!!
Un abrazo
Sí, un problema la minería del carbón, pero qué va a ser de tantas familias que viven gracias a ella. Siempre, los pueblos mineros tienen el horizonte marcado y sabiéndolo, no procuran buscar salidas apropiadas.
Saludos
Piedra
Sabias palabras… el horizonte marcado… Pero no solo son los pueblos mineros sino las autoridades (políticas y económicas) de la zona las que también no procuran buscar alternativas por intereses ocultos… En fin…
Un saludo
Preciosas fotos, desde luego los paisajes son muy guapos. Un rincón de Asturias digno de ser conocido.
Muchas gracias Juan. Merece la pena, y más ahora en el otoño!!
Zona preciosa que frecuento siempre que puedo, tanto el Valle de Degaña, como el siguiente de Hermo son de los más bonito que he visto. Por cierto, libro imprescincible el de Alto Sil, 40 rutas a pie, vol.1 y vol. 2.
Libro imprescindible que gracias a él he conocido buenas rutas por esta zona.
Hermo me cautivó, llevaba años queriendo verlo así desde las alturas. Qué guapo tiene que estar ahora con los hayedos multicolores.
Un saludo Dani
Me he puesto las botas este otoño en ese hayedo. Ya subiré alguna a mi blog.
En Monasterio las hayas ya han perdido la hoja, pero algo más abajo todavía están anaranjadas y hace dos semanas amarillas. Lo fotografié todo en varias sesiones. Es mágico aquel lugar, y tan desconocido. Un saludo