Nos vamos a las altas tierras del Bernesga, una reserva de la biosfera enclavada en las comarcas leonesas de Arbas y la Tercia, para realizar una muy sencilla ruta entre pastizales de alta montaña y roca caliza en términos de Busdongo, a un pasín del Puertu Payares.
Primavera (finales de mayo y principios de junio) es una época muy recomendada para estas solitarias tierras de la vertiente sur cantábrica. En pocas semanas se sucederán estampas invernales, casi árticas, para luego inundarse todo de un verde intenso mecido por el cierzo (aquí utanu) cantábrico en cada atardecer. Todo ello hasta el mes de Julio, cuando los prados comenzarán a agostar, teñirse de un amarillo que convierte estas tierras leonesas en clásicas escenas del far-west americano.
Tierra de contrastes pues, y tierra muy recurrida para caminatas a gran altura sin muchos esfuerzos que nos permiten contemplar grandes titanes de la cantábrica central.
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Lo mejor de esta ruta El cierzo cantábrico, que crea impresionantes paisajes Los pastizales y puertos de alta montaña, aún con buen ganado, creando un ecosistema muy característico de la cordillera La visión de grandes cumbres como Estorbín, Cellón o Brañacaballo Ruta muy básica (tres horas), que da pie a compaginar el día con otros reclamos turísticos como la gastronomía de la montaña leonesa |
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Lugar: Busdongo Conceyu: Villamanín (León) Sentido de la ruta: Circular Tiempo aproximado: 3 horas Distancia: 3 kms Desnivel de subida: 350 metros Entorno: Pastizal, piornal, roca caliza Dificultad: Baja
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Busdongo, milenaria tierra de viajeros y peregrinos |
Busdongo de Arbas es un paso obligado, histórico y emblemático en la ruta que comunica León con Asturias, las dos vertientes de esta cordillera que pisamos, a través del Puertu Payares (1.378 metros ).
En este pueblín de la Reserva de la Biosfera del Alto Bernesga, trenes, camiones, coches, peregrinos, viajeros y turistas llevan parando desde hace décadas y desde hace siglos para abastecer sus necesidades antes de afrontar su descenso hacia los valles asturianos o proseguir su caminar a la vera de un Bernesga que llegará a las puertas de la Catedral de León.
El embutido y el buen comer es la estrella de Busdongo. Otra estrella, en este caso empresarial, nació también entre estas casas, se trata del dueño de la cadena de ropa textil más importante del mundo: Amancio Ortega, fundador gallego de Zara, pero que guarda en su DNI el nombre Busdongo como partida de nacimiento, si bien casual, totalmente real.
Los montes que rodean Busdongo son dulce atracción para los andariegos ávidos de pastizales, senderos que bordean las vallinas y ascienden a las llombas para dominar el paisaje de estas montañas tan viejas como melancólicas, de redondeadas cumbres, barrigas de urz y vallejas de abedul y haya.
Para ello hemos de comenzar a caminar desde la salida de Busdongo hacia Asturias, tomando a mano izquierda una calle que en breve se encontrará con la línea ferroviaria León-Gijón.
Bordeando el Valle de El Canal |
Habiendo tomado la pista que asciende en zig-zag por la margen izquierda del valle, enfilamos la subida hacia las colladas de Busbudel y La Carbona, bajo la caliza sierra de Peña Laza, bella e histórica por sangrientos episodios vividos en la guerra civil.
La vista hacia el fondo del valle y las laderas que descienden de las peñas del otro extremo del valle, hace de este recorrido una ascensión muy prestosa.
La urz y la escoba mandan en la cobertura vegetal del terreno, si acaso algún mostajo en las laderas se escapa a la larga explotación ganadera que han tenido estos valles durante siglos. A ello se ha de sumar la gran cantidad de nieve que soportan estas montañas, limitando el crecimiento de especies árborea. Si bien es cierto que un kilómetro más al norte, existen dos vallinas con buena representación de haya y abedul.
Llegando a la collada ( 1.495 metros ), se adquieren muy buenas vistas hacia el sector Brañacaballo-Estorbín, que es lo más alto que existe en Mampodre y Ubiña, macizo este último que también es visible desde este punto.
Abadonamos la pista que se convierte en senderín cuando pasa en frente de una fuente cuya agua desciende de las dolinas y las peñas que brotan sobre nuestras cabezas, buenos miradores del valle de Casares y Cubillas de Arbas.
Hemos de proseguir hacia el norte, a media ladera, sin perder ni ganar altura, para dar una vuelta completa a este valle del Canal.
Puede que el sendero se pierda en algún punto en un corto tramo de escobas, pero prosiguiendo se encuentra de nuevo hasta que demos con otra fuente justo en la parte más inclinada de la ladera, inmediatamente debajo de la Peña La Carbona, la cual posee unas interesante canales de no muy fácil acceso. Alta Montaña 100%.
Es en este punto donde se encuentra un camino más transitable que va descender al otro valle que desemboca en el pueblo de Busdongo y enlaza por el que hemos subido anteriormente.
Aquí existen muy bellas estampas en primavera producidas por el verdor de los prados, la blancura de la peña y los juegos de la niebla que aparece y desaparece entre las llombas que limitan con la cerca estación de ski de Valgrande-Pajares. Además, todo este recorrido está plagado de flora menuda, auténtico museo para aficionados a la botánica.
En el fondo del valle, al pasar un puente, se toma una pista que nos devolverá al punto de inicio.