Los Argüellos: la montaña cercana |
En esta ruta por el valle de Gete tocamos un pequeño trozo de la reserva de la biosfera de los Argüellos, una tierra que cuenta con multitud de posibilidades para el turismo activo. Desde la visita a las cuevas de Valporquero, la pesca de la trucha o el senderismo, esta tierra tan cercana a la ciudad de León engancha de inmediato a quien la conoce por primera vez.
Gete |
Nosotros hoy vamos a descubrir un valle algo alejado de toda esa multitud de reclamos turísticos pero no por ello menos apasionante, uno de los rincones más bellos esta montaña, opinión muy arriesgada debido al alto valor paisajístico y cultural que encierra este valle del Alto Torío.
Ermita del Pandillo
El valle lateral de Gete y núcleo urbano es un submundo dentro del vertical cauce del río Torío. Se encuentra separado a unos pocos kilómetros de las aguas trucheras que cruzan sosegadamente o violentamente (según la época del año) las antiguas caldas de La Venta de Getino, cercanas al puente que adorna este bello paraje fluvial donde también podemos disfrutar de una buena comida en Casa Amador.
Así, para llegar a este bello pueblo montañés hemos de subir por la ladera de la montaña que lidera una pintoresca ermita que, por su situación, debió ser seguramente un antiguo lugar de culto Astur. Es la ermita del Pandillo donde cada año se celebra la romería de la Pandiecha.
Tras pasar la ermita vemos ya el valle de Gete y su pueblo, ambos situados bajo los alto farallones del pico Fontún o de La Majada, situado a 1.948 metros y que hace de frontera, al igual que la collada donde próximamente llegaremos, entre las tierras de Villamanín y Cármenes.
Casas de Gete
El pueblo se levanta sobre el río que baja de los altos puertos trashumantes que pronto descubriremos. A un lado del valle la roca caliza y un terreno solo apto para cabras y rebecos se hace dueño y señor del paisaje, mientras que al otro lado del valle el bosque, la pradería y el agua inundan majestuosos rincones donde el ganado vacuno pasta solo aturdido por el canto primaveral del cuco.
Río de Gete
Inicio de ruta |
La ruta es apta para cualquier época del año, aunque con nieve es interesante las raquetas si la nevada ha sido medianamente considerable.
Salimos de Gete y atravesamos el río para adentrarnos en la ladera norte del valle por una pista sin apenas pérdida que nos dirige con un desnivel muy progresivo hasta la collada que separa Gete de Fontún.
Robles, nogales, hayas, abedules, serbales, chopas, espinos, escobas, praderas… el ecosistema es abrumador durante la subida. A mano izquierda proliferan bosques de abedules muy interesantes que dan paso en sus alturas al valle de Valporquero. Y a mano derecha, mientras subimos, vamos viendo las murallas calizas que dividen los terrenos de Gete y Cármenes.
Corzos, raposos, jabalíes… son fáciles de avistar en esta ruta. Pero quizás el animal más representativo de este valle sean las ovejas que el pastor transterminante Eduardo “el moreno” lleva subiendo a estos puertos desde hace décadas.
Estampas de la ruta hacia el puerto…
Vamos pasando cada poco varias vallinas que cuentan cada una de ellas con pequeños torrentes que fertilizan las verdes praderas que resisten al avance de las escobas. Aún así, la calidad de este espacio ganadero es indiscutible y son varias las cabezas de ganado que nos vamos encontrando en el recorrido.
Llegada al Puerto de Gete |
En una hora llegamos al punto donde tenemos que abandonar la pista para comenzar a ascender por un senderín señalizado por el ayuntamiento de Cármenes. La subida aquí seguramente se hace más dura pero también se incrementa el valor del paisaje que vamos contemplando y entrando en él. Estamos ya muy cerca de las paredes del Pico Fontún y podemos saborear un ambiente totalmente de alta montaña.
Alto de la collada
Cartel informativo sobre la ruta
La collada de Gete o puerto de Gete consta de varias praderas alpinas salpicadas de bloques calizos y adornada por un viejo chozo reconstruido antecesor de la actual cabaña ganadera que se sitúa unos metros más abajo y que está cerrada al público.
Chozo ganadero restaurado
Villamanín
Desde el alto de la collada, tras atravesar la alambrada que divide a los dos concejos, el amplio y verde valle de la Tercia aparece bajo nuestros pies: Villamanín, Rodiezmo… y las altas montañas de Pajares son fácilmente contempladas desde esta posición. Desde este punto también podemos acceder a los puertos de Formigoso, en el próximo valle de Valporquero.
El pico Fontún
El mastín, símbolo de identidad de la cordillera cantábrica
Volvemos a descender hasta la pista inicial y continuamos la bajada por el otro lado del valle.
No podemos diferenciar que vertiente es más bonita, pues esta también está llena de rincones preciosos. Además, el río desde aquí es visible y su sonido alimenta nuestro espíritu. Más arriba de camino la roca caliza impera sobre la vegetación.
El jardín de Gete
Camino de descenso hacia el pueblo
Tras unas tres horas y media de ruta aproximadamente llegamos de nuevo a Gete, sumido en la siesta primaveral, sin apenas ningún ruido entre sus callejas y casas de piedra, algunas de ellas restauradas y muy elegantes.
Al otro lado del río aparece Getino, hermano gemelo de Gete, lugar de leyendas sobre dragones y hayedos encantados. Una naturaleza impresionante también destaca sobre ese valle. Sus cumbres son compartidas con Rodillazo y Tabanedo, y sus caminos dirigen los pasos hacia la cuenca del Curueño y los altos de Genicera, pero eso será otra historia…
Hermosa descripción de un entorno entrañable.
Saludos
Muchas gracias Javier. Un saludín
me encanta….mi pueblo, es el mejor.
Qué lindo es amar nuetros pueblos saludo de cerro chato