Pura poesía, auténtica apología a la vida, es la primavera en la cordillera cantábrica.
Tras varios meses de oscuridad, frío, nieve y aparente muerte, resurgen en los faedos y bedulares, como si un gigante dormido manejara invisibles hilos mágicos, brotes de gril.lándanas, felechos y gamones… fuentes y fervencias, cánticos de ferreiros, picatueros y cuquiellos.
La primavera riega cada rincón de la montaña y el valle, pero también del pueblo, donde la naturaleza parece meterse hasta dentro de cada llar, de cada portalada, de cada plaza.
Y es que no existe mejor época para dejar contagiarse por esa energía oculta que transmiten bosques, peñas y ríos en estos meses de color y luz. Donde todo es posible, donde cada ruta es un homenaje a los sentidos.
Pincha en el enlace y conoce algunos sitios que no debieras perderte esta primavera.
#RUTASPARAPRIMAVERA