Canseco, el valle secreto del AltoTorío |
Pontón en las foces de Canseco
En Pontedo, el Torío que desciende de Piedrafita se encuentra con otro río que a punto está de disputarle el nombre que más abajo pone apellido a todos los pueblos ribereños. Es el río de Canseco, que desciende solo y despreocupado por el valle en el que solo un pueblo tiene el privilegio de ser dueño y señor de todo su espacio natural: Canseco.
Canseco: entorno geográfico |
A Canseco se llega, si la nieve lo permite, por una estrecha carretera que se cuela entre unas pequeñas foces que sirven de puerta a uno de los valles cantábricos más hermosos de la cordillera.
Al lado de la iglesia se encuentra también el antiguo castro astur del pueblo, o el terreno así parece indicarlo. Además, un gran Tejo que hunde sus centenarias raíces al lado de la iglesia parece recordarnos los años en los que la religión cristiana se mezclaba con los cultos indígenas, hacia los árboles, las aguas y las montañas, haciéndonos pensar, aún más si cabe, que la iglesia está construida sobre un antiguo lugar de culto prerromano o simplemente, sobre el castro de Canseco.
Mientras los habitantes de Canseco pasan la tarde jugando en la ancha y bien cuidada bolera de bola cacha que se establece al pie del río junto al mítico teleclub que muchos de estos pueblos montañeses aún mantienen, nosotros iniciamos un pequeño paseo hacia la collada de Redipuertas, siguiendo el arroyo de Palombera, en busca de otro singular habitante del valle.
De ruta a los puertos |
Bajo las cumbres calizas de la sierra de Bodón, y bajo sus hayedos, frescos y bellos como nos tiene acostumbrado esta montaña, ascendemos por el camino que comunica a Canseco con Redilluera y Valdelugueros, una antigua ruta que culmina en la collada a más de 1.500 metros de altitud, un autentico mirador de vientos en palabras del escritor local Angel Fierro.
Camino de la collada
Es verano, y la tarde cae sobre los altos de La Morala y Cáscaro al igual que la tormenta que se va gestando sobre nuestras cabezas, cuando llegamos a los últimos prados de Canseco, allá en el lugar que denominan Busticesar, donde aún quedan restos de un antiguo y diminuto poblado.
Conversando con Don Antonio
El ganado bajo el atardecer de Agosto
La transterminancia es el nombre que recibe la trashumancia realizada en corta distancia (80-150 kms.), y es el oficio que Antonio lleva realizando desde guaje.
Mastín Leonés
Antonio es quien viene a recibirnos con su séquito de perros carea que en ningún momento se separan de él. Nos cuenta cómo va pasando el verano entre estas montañas que conoce a la perfección, pues ya su padre realizaba el mismo recorrido con las ovejas cuando él era crío.
Carea Leonés
Antonio se “aloja” durante su estancia estival en Canseco en una cabaña recientemente reconstruida, bajo las peñas de Busticesar, donde pasa la noche en soledad junto con sus animales seguramente recordando tantas otras noches en la montaña. En una de ellas, nos cuenta que dio refugio a un montañero que se había despistado en el Pico Correcillas y se le había hecho de noche. No le preguntamos si ha tenido alguna noche especial donde pasara miedo, pero quizás fue porque creemos que estas preguntas sobran con esta gente que parece haber nacido sin miedo a nada. Aunque la siguiente ocasión que coincidamos, se lo preguntaré.
También conversamos acerca del Valle del Marqués y de los recientes conflictos que ha habido sobre la titularidad del terreno y la prohibición de paso de senderistas por vigilantes de seguridad privados, cosa que Antonio no duda en criticar, pues no entiende que daño puede hacer una persona caminando por esos terrenos de Correcillas.
Antonio, incansable.
Mientras Antonio vuelve a atender a las ovejas, nos subimos a la collada para contemplar Valdelugueros y su Bodón, que tanto nos gusta. Y decidimos subirnos a la peña que se eleva sobre esta collada para ver el collado de las Arenas, del cual nos ha hablado Antonio, y que da paso a Genicera.
La Forqueta y Bodón desde la collada
La Collada de las Arenas
Bajando de la peña
Al bajar de nuevo a Busticesar, la lluvia nos coge de camino y nos refugiamos bajo unas escobas mientras vemos como Antonio va recogiendo ya el ganado y nos comenta que “ya es hora de ir haciendo la cena”.
Envidia nos produce el pastor en estos momentos, pues bien agusto compartiríamos con él un poco de cecina, chorizo y vino en este lugar tan acogedor de la montaña leonesa. Pero toca bajar al pueblo de nuevo y nos despedimos de Antonio y de sus careas hasta otra ocasión que coincidamos por estas tierras de Los Argüellos.
Cae la noche en el valle de Canseco

Que recuerdos más maravillosos que tengo de esta ruta por las collas de canseco y de nuestra visita al buen Antonio. Muy bien documentada y explicada Xandro, como lo son estas tierras Leonesas tan preciadas y queridas, incluso para los que aún no han disfrutado de sus espléndidos paisajes y gentes, que se pueden llegar a hacer una idea de lo que se están perdiendo.
Un saludo
Pero qué artículo más interesante. Estos artículos son los que le dan otro nivel a un blog. Y tú los tienes. Saludos
Mi estimado héroe de leyenda, una auténtica leyenda-realidad de esas nuestras montañas y nuestra tierra nos cuentas hoy, y con el protagonista de esta historia en primera persona, que preciosa entrada más cercana y entrañable con esas imágenes como muestra de tu andadura por esos senderos de Canseco, hermoso pueblecito de nuestra tierra hermosa.Como siempre un gustazo caminar por tu senda del hayedo, estimado héroe de leyenda.
abrazotedecisivo
Hola Xandro.
Me gustó mucho el reportaje, no solo fotos, sino también algo de historia viva como es el pastor Antonio.
Un saludo
Si ya es difícil andar por los campos con tantas vallas de alambre y además los vigilantes prohiben el paso, tendremos que reinvindicar los derechos desde nuestros antepasdos neardentales para circular por los montes.
Saludos
Piedra
Preciosa entrada, en esta ocasión con el paisanaje por encima del paisaje. Tampoco yo suelo dejar pasar la oportunidad de conversar con los pastores, verdaderas enciclopedias vivientes de los lugares por donde transitan.
Un saludo
Hola paisano…
De nuevo la informática me ha traicionado y no he podido pasarme por tu blog, pero de nuevo es un placer hacerlo…
Magnífica entrada la que nos muestras… a mi también me encanta hablar con la gente de los pueblos, en las montañas son los auténticos sabios… saben del tiempo que va a hacer, de los animales que habitan por sus tierras, de la vegetación existente… en definitiva, te ponen en tu sitio y te das cuenta que no todo es el mundo en el que tu vives, sino que esta gente desde mi punto de vista es bastante más libre y feliz con su trabajo que nosotros… y ya no entramos a valorar cuando te empiezan a contar historias y anécdotas, entonces te dejan con la boca abierta.
Un saludo paisano y muchas gracias por esta entrada tan entrañable.
David: Asi es querido amigo, yo también guardo buenos recuerdos de esa ruta, que sin duda alguna vez más habrá que realizar, en Mayo por ejemplo.
RutinasVarias: Muchas gracias compañero. Estoy intentando darle un toque más humano al blog!jeje. Pero sin duda, el tuyo si que está a otro nivel con esos videos de fauna que nos pones… Un saludo.
Sara: Muchas gracias amiga mía, sin duda alguna esta gente hace de nuestra montaña un poco más alegre y tierna. Un abrazo.
Monchu: Buenas amigo, muchas gracias por tu comentario, me alegro de que te haya gustado. Un saludo.
Miguel: Asi es Miguel,en algunos terrenos, la estupidez llega a limites insospechados…en fin. Un saludo.
Cienfuegos: Muchas gracias colega. La verdad es que detenerse 30 minutos a hablar con estas personas a veces es mejor que caminar sin sentido por el monte. Un saludo!
Gordonés: Totalmente de acuerdo contigo, este mundo rural y natural se está perdiendo y es una pena, porque aunque esté privado de ciertas comodidades, está lleno de aire puro, libertad y la palabra estrés no existe. Me encanta hablar con esta gente, les tengo muchísimo cariño a todos los habitantes de la montaña, empezando por mis abuelos, claro está!jeje.
Muchas gracias Gordonés. Un saludo.
Me encanta, mi familia es de Genicera y toda esa zona, es preciosa. De hecho, en mi blog la pongo también.
Hola Susana, no sé si te contesté en su momento pero lo hago ahora. Cierto es, Genicera es preciosa y está muy cercana a Canseco a través de la sierra de Bodón.
Un saludo.
Muy bonita e interesante la entrada, días atrás visité Canseco, ya solo el trayecto en carretera desde Pontedo es precioso, y luego cuando desembocas en el pueblo y ves el anfiteatro natural en que está… Un verdadero paraíso perdido. Enhorabuena.
Muchas gracias Jose. La verdad es que lo es. Tengo ganas de volver para hacer una ruta este invierno con raquetas. Como bien dices es un paraiso natural escondido en nuestras montañas y afortunadamente o desafortunadamente poco conocido por el gran público.
Un saludo Jose.
Por suerte tú vives cerca, nosotros somos de Extremadura y en una semana que hemos estado en julio por esa zona hemos descubierto las maravillas del Valle del Torío; tu blog, encontrado con posterioridad, nos abre una ventana a ese fantástico norte de León, una provincia y ciudad que nos gusta particularmente; un saludo y te seguiremos desde estas latitudes.
Me dejas sorprendido Jose, no es muy frecuente pasar tan largo tiempo visitando esa parte de la montaña de León (en general la cantabrica leonesa está poco o nada promocionada, si bien Picos de Europa si goza de más reconocimiento).
Por lo tanto me alegro de que hayas pisado esta tierra y en especial el Torío. No sé si visitasteis el valle vecino, el Curueño, a mi personalmente me gusta más, aunque son realmente casi idénticos. Por qué caminos o peñas anduvisteis Jose?
Pues aquí tienes un nuevo amigo en León dispuesto a echarte un cable para tu siguiente visita a esta tierra del norte muy hermanada con Extremadura por otro lado, como seguro que ya sabrás. Por cierto, Extremadura es un posible destino que tengo en mi agenda para el siguiente año.
Un saludo y muchas gracias.
Hola, es que encontramos una fantástica casa de alquiler cerca de Pontedo, y de ahí la estancia en el valle alto del Torío. Del Curueño he oido hablar, tengo ganas de conocerlo.
En esta semana de julio que hemos estado, y dado que soy el único andarín de la familia, hice lo que pude; una pequeña excursión a la antigua mina de La Providencia en Villanueva de Pontedo, donde charlamos con un joven pastor de la antigua trashumancia que hacía su padre a Extremadura; la subida (que me alegré bastante) desde el aparcamiento de Piedrafita hasta el puerto (usando desde la casa del ganadero un sendero en vez de perder tiempo en las eses de la carretera), y una visita al faedo (hayedo) de Ciñera.
Pues lo mismo, aquí tienes un amigo en Extremadura, que a falta de otras cosas camina en otoño y primavera por los castañares de Montánchez, Las Villuercas, Hervás, y sobre todo por el fantástico O Soitu de San Martín de Trevejo en el noroeste de Cáceres.
Si venís por aquí, encantado de ayudarte e incluso acompañarte si es posible, un saludo.
Estoy en jlarocahoy(arroba)gmail.com